MIERCOLES, AGOSTO 21, 2019

La estafa 

Domingo 09 de junio de 2019

Este domingo debe enfrentar el Seleccionado Mexicano de futbol al representativo de Ecuador como un ensayo para la Copa Oro, que ya se cocina y está a punto de arrancar.

Si la Copa Oro no servirá de mucho, sino para irse formando una idea de qué material humano tiene Gerardo Martino para armar su Tri, este partido de chiste ante los ecuatorianos, menos. 

Porque no creo que jugar ante Martinica o Cuba o la misma Canadá le sirva a Martino para sacar conclusiones. Imposible. 

Lo que sí sacarán será lana. De eso se trata la Copa Oro. Es como las caravanas de la alegría que en los años 50 armaban en el DF los payasos, cantantes, malabaristas y magos que se trepaban a un camión y realizaban una gira por el país recolectando dinero entre la gente ávida de ver  a los "artistas".

Hoy, un siglo después, sucede lo mismo, pero ahora les llevan el show a los mexicanos residentes en Estados Unidos para que vean a su Selección jugar con sus sentimientos y de pasada, un partido de futbol de mentiritas que les venden carísimo. Entre $50 y $287 dólares deben pagar por ver un montón de futbolistas hacer como que juegan un partido y "defender con todo honor y gallardía" el orgullo y la bandera de México. Bullshit.

De eso se trata la Copa Oro, de estafar gente incauta, de sacarles los dólares de los bolsillos a los paisanos mexicas residentes en EUA, ofreciendo como pretexto un torneo internacional donde al final, si no gana México, sobornan a los árbitros para que México gane y todo mundo crea que es una potencia futbolera del continente.

Si usted llegó a este punto del texto, quiero ofrecerle una disculpa: Perdón... Me encantaría ser mucho más optimista y soñar con que esta Selección, plagada de potenciales jugadorazos ahora sí promete ser una Selección de verdad, con lo mejor que hay en la República, pero no puedo. 

No es tan sencillo.

Hemos visto mucho futbol los últimos 50 años como para seguir soñando. Basta de tonterías. 

.....

Mientras tanto, los equipos del futbol mexicano intentan armarse con lo que pueden y lo que tienen al alcance de sus bolsillos.

Algunos sólo harán algunos ajustes cosméticos en sus plantillas, puesto que están bien armados.

El problema es la sobrevaluación que se ha desatado en el futbol azteca y los que llegan acá.

No puedes creer que un futbolista como Orbelín Pineda haya costado $12 millones de dólares, uno como Alexis Vega $9, Rodolfo Pizarro $14, $15 fue lo que pagaron por Maxi Meza o $12 por el chileno Víctor Dávila. De no creerse.

Sobre todo porque un jugador como Juan Pablo Vigón, tasado en el  mercado apenas en $1.8 millones de dólares, Pumas paga casi el triple por él... Y  llama mucho la atención porque es un buen jugador y sólo eso; no es ni siquiera sobresaliente en grado sumo. Es un tipo que corre y pelea cada pelota, va, viene, toca y pasa, se sacrifica, mete la pierna y de vez en cuanto mete un gol... pero cómo para pagar por él $5 MDD?

Claro, la escuadra atlista, ahora filial del Santos de Alejandro Irarragorri, pidió eso y Pumas lo pagó.

Siempre habrá negociaciones así de extrañas. Ya ve cuánto costó un jugador  de Tigres que no sabe tirar un buen centro y vale casi $10 millones de dólares. 

Pero es evidente que la escasez de la calidad futbolística es lo que dispara el costo de jugadores apenas arribita del medio pelo, que les ponen etiqueta y costo de cracks, ante la falta de verdaderos jugadores de ese nivel.

¿O no es cierto?

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