DOMINGO 08 DICIEMBRE, 2019

La fantasía de Rayados

Dentro del abanico de dudas que ha acumulado Rayados en los últimos partidos, la fe que se tiene el técnico Diego Alonso, desde una lectura convenenciera, alimenta la fantasía.

Alonso, al calor del resultado en Morelia, dijo que su equipo jugó bien y reconoció que la mejor versión de Rayados apareció en el semestre anterior. "Estábamos a tope", subrayó. El título de la Concacaf le ha dado vida a él, pero también argumentos para presumir por un largo tiempo.

Sin embargo, este análisis del entrenador no genera nada alentador para quienes quieren ver otra clase de equipo. Al contrario, se entiende como que todo va en retroceso. También habla mal de Alonso, por ser incapaz de potenciar a partir de lo construido.

El técnico habla según como le vaya en la feria de cada fin de semana. Sus alocados festejos en modo consagratorio abrazándose de triunfos que su equipo no justifica con juego, es una señal de presión atada a resultados.

Y los resultados son, en definitiva, su punto de medición más allá de que nada lo respalde. Es como querer salvar su trabajo con puntos para protegerse y no con futbol para garantizar la continuidad de un estilo que brinde certezas, incluso, al mismo equipo.

Rayados es un laberinto sin salida. Sus propias ataduras tácticas lo ridiculizan. Todo está sujeto a casualidades, a los beneficios que pueda otorgar la abundancia por sí sola. El propio equipo pide a gritos un cambio de dirección futbolística o, mínimo, mayores seguridades colectivas que hoy no las tiene.

Ganar como lo hizo en Morelia, con un hombre más y en tiempo de compensación sin sobrarle absolutamente nada, es engañoso. Eso no es ganar bien, eso, en todo caso, es tener suerte en un partido que no supo resolver. Jugó con la misma intrascendencia en igualdad de condiciones y con ventaja numérica.

Jugó a salir de atrás, al pelotazo y a lo que sea. Pasó por todas estas facetas en su afán de descubrir qué mejor le podía redituar al equipo. Pizarro ausente y Meza confundido en su función, Rayados no tuvo capacidad de gestión. Se mostró como un equipo meramente anárquico.

Sin embargo, el 1-0 le adornó el discurso a Alonso, quien ve en el resultado su principal refugio y su opinión parte desde ese prejuicio. Si dijo que el tope ya pasó, ¿qué tanto más se puede esperar de este equipo?

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