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La salida de Diego Testas de Cruz Azul Femenil no puede analizarse solo desde las estadísticas, sino también lo que dejó como proyecto deportivo.

Por Dali Guerrero | FOTO: ONCE Diario

FRENO CELESTE

Martes 03 de marzo de 2026

La salida de Diego Testas de Cruz Azul Femenil no puede analizarse solo desde la frialdad de los números. Si algo había logrado el entrenador uruguayo era darle sentido a un proyecto que, por primera vez, parecía caminar con firmeza.

En el semestre pasado, La Máquina alcanzó por primera vez las Semifinales de la Liga MX Femenil, un logro que no solo representó un avance deportivo, sino también institucional. La directiva había comenzado a invertir más, a reforzar mejor y a enviar un mensaje claro de que la plantilla femenil también debía competir en serio.

En ese contexto, Testas fue quien le dio estructura a la inversión. Desde su llegada a inicios de 2025, estableció un sistema reconocible y potenció rendimientos individuales, como el de Aerial Chavarín. Varias futbolistas encontraron regularidad, confianza y un rol definido, el equipo dejó de depender de momentos aislados y empezó a sostener partidos desde la idea colectiva, entrando en el grupo de los equipos que imponen e incomodan.

Su salida en pleno Clausura 2026 y en medio de un torneo irregular genera ruido. Sí, los resultados no estaban siendo los ideales. Pero también es cierto que los procesos no siempre son lineales. El mismo proyecto que llevó al club a su primera Semifinal necesitaba ajustes, no necesariamente un corte definitivo.

Además, hacia dentro, la decisión parece ir más inclinada a diferencias con la dirección deportiva, a temas de gestión y posturas distintas sobre el rumbo del proyecto, más que únicamente a lo que ocurría en la cancha.

Testas se convirtió en el primer técnico que termina su relación con su equipo en este torneo, un movimiento que refleja la presión inmediata que rodea al futbol femenil cuando las expectativas crecen.

Cruz Azul ya demostró que puede competir. Ahora tendrá que demostrar que también puede sostener una idea. Porque más allá de nombres propios, lo que estaba en juego era la continuidad de un proyecto que, por primera vez, había dejado de ser promesa para convertirse en realidad.

X: @daliguerrero_

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