LUNES 05 DICIEMBRE, 2022

Se les cayó la careta

Jueves 01 de diciembre de 2022

La Selección Mexicana esta vez no llegó ni siquiera al cuarto partido. El quinto le quedó muy lejos. La frustración refleja lo que hoy es el Tri: un equipo que en los últimos cuatro años involucionó y, por justa razón, se hizo cada vez menos competitivo.

Hoy México a nivel selecciones es un desastre. Lo confirmó el equipo de Gerardo Martino en Qatar. A la Federación ya le había ido mal con otras categorías de la rama femenil y varonil, y solo faltaba el nocaut de la Mayor. Llegó casi por default. Nada ha sido casual. Lo que se ve, es. Le alcanzó hasta ahí y con muy poquito en el Mundial.

A Martino le cayeron todos los dardos de una eliminación presupuestada, aunque quizás no se esperaba que fuera tan temprana. El técnico, cuestionado casi por deporte, no pudo hacer mucho porque tampoco tuvo mucho de dónde escoger.

No es un secreto que México sufre un enorme déficit de futbolistas de nivel y más aún esta generación de jugadores donde la mayoría participa en un torneo local que no ofrece grandes beneficios competitivos, sí económicos, y estos quizás sea la única motivación que, paradójicamente, bloquea la formación y el desarrollo de los más chicos.

México no tiene idea de procesos. Los campeonatos del mundo que alguna vez les dio la Sub 17 nunca se aprovecharon. A muy pocos se les dio oportunidad en Primera División porque en México tienen mucho miedo de jugársela con los jóvenes. Simplemente, porque hay que cuidar el negocio. Los chavos no venden y tampoco hay paciencia para respaldarlos.

Entonces se llenan de extranjeros de segunda o tercera línea tentados por el dinero y que supuestamente llegan para hacer "más atractivo" el torneo, lo que provoca un terrible cuello de botella en las Fuerzas Básicas y así se hace difícil sacar nuevos jugadores.

El futbol mexicano se ha convertido en un gran banco para que futbolistas de otros países vengan a cobrar su cheque mientras el desperdicio de la materia prima de casa es descomunal.

Muchos jóvenes terminan jugando en una Liga de Ascenso donde, curiosamente, no asciende nadie. Porque esa es otra: la estructura del futbol mexicano le quita el hambre, la aspiración y la ilusión a los futbolistas. Jugar por nada los hace incompetentes.

En fin, el fracaso en sí es del sistema que le da forma y se aprovecha del futbol mexicano. Una Liga manejada por unos pocos empresarios abusivos que defienden sus propios intereses y expertos consagrados en manipulación de masas, la verticalidad de la TV, los "pactos" que humillan al jugador, las multipropiedades, en fin, el futbol mexicano es una de las competencias que más humo vende con contrataciones carísimas, de acotado nivel y eso lógicamente que se traslada a la Selección porque no surgen talentos locales.

Torneos sin gusto, simétricos, previsibles, injustos y sobrevalorados atentan contra la calidad competitiva. La Liga mexicana es un costoso entreteniento, se cree de élite y es la versión "patito" de los modelos europeos. No es un deporte, es un negocio y se cree que repartiendo toneladas de billetes se logrará mejorar el futbol y ponerse a la par de las potencias. A estas alturas es un error de lectura insostenible.

En México, los directivos son los dueños del balón y los jugadores simples borregos obligados a aceptar las reglas. En este contexto, el futbol mexicano vive engañado creyéndose lo que no es y otro Mundial, definitivamente, les volvió a quitar la careta.

Twitter: @Mario_Sanchez1

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