PECADOS ALBIAZULES
Contrario a lo ocurrido en la Final de Ida, Rayadas se enfocó en defender su ventaja ante América y lo pagó caro.
Por Valeria Arévalo | FOTO: Mexsport
PECADOS ALBIAZULES
Contrario a lo ocurrido en la Final de Ida, Rayadas se enfocó en defender su ventaja ante América y lo pagó caro.
Por Valeria Arévalo | FOTO: Mexsport
Lunes 18 de mayo de 2026
CIUDAD DE MÉXICO (Corresponsal).- Rayadas perdió su cuarta Final de Liga e igualó su número de campeonatos y subcampeonatos. Bajo la dirección de Amandine Miquel, el equipo soñaba con alcanzar su quinta estrella, pero tendrá que esperar un poco más para bordarla en el escudo.
Tras ganar el partido de Ida por la mínima en el BBVA, la escuadra albiazul estaba a 90 minutos de sellar su objetivo, sin embargo, se le olvidó que una pelea por el título dura 180 minutos. Ahí estuvo la clave.
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A diferencia del América, Rayadas se enfocó en defender. Mantener sólida la zona baja fue su mayor virtud en Fase Regular —solo le anotaron 8 goles y fue el mejor en este rubro— e incluso en el primer duelo de la serie le funcionó: la dupla de centrales, Daiane Limeira y Valeria Del Campo, tuvo una de sus actuaciones más destacadas.
No obstante, conservar la ventaja de un gol por 90 minutos ante un rival que tiene como ley anotar goles —con artilleras feroces como Scarlett Camberos, Sarah Luebbert, Montserrat Saldívar, Geyse e Irene Guerrero sumada— resultó imposible. Fue cuestión de tiempo para que las Águilas capitalizaran.
(VIDEO) América ganó 3-0 a Rayadas
Las regias frustraron el juego por bandas y centros al área del América por casi 45 minutos, pero una mala tarde de Paola Manrique las condenó. La arquera cometió dos errores puntuales y dejó a merced el balón en un par de oportunidades a las locales, que no desaprovecharon.
Fue tarde cuando Rayadas intentó reaccionar para remontar. Aún así, su capacidad de réplica fue nula porque el América, con el dominio del balón, no lo permitió. Lo intentó Emily Gielnik, Jermaine Seoposenwe, Christina Burkenroad, y la propia Lucía García, aunque la presión del tiempo, la atmósfera y el propio cansancio se lo impidieron.
La falta de propuesta de juego al frente, las desatenciones en la primera línea y la nula capacidad de reacción fueron los pilares de la caída del cuadro albiazul. Tocará curarse las heridas que dejó el 3-1 global y prepararse para el próximo torneo.

