Mundial 2026. Túnez, Japón, partido 1000, Estadio Monterrey, color, aficionados, hinchas

El Estadio Monterrey entró a la histora de la Copa del Mundo con la realización del partido 1,000 entre Túnez vs. Japón, pero dejó muchas cosas más.

Por Dali Guerrero | FOTO: Rayados

Domingo 21 de junio de 2026

Monterrey vivió una nueva noche de fiesta mundialista, ahora con el ingrediente especial de albergar el partido número 1,000 en la historia de las Copas del Mundo. Fue la segunda prueba en suelo regiomontano dentro del torneo y las expectativas quedaron plenamente satisfechas.

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Más allá de lo ocurrido en la cancha en el Túnez vs. Japón, fue digno de reconocer el aliento y la presencia de la afición japonesa. Una hinchada que no dejó de cantar y que convirtió al Estadio Monterrey en una extensión de su hogar, respaldada además por gran parte del público mexicano que se inclinó a su favor durante el encuentro.

Dentro del inmueble no hubo un solo instante en el que el silencio se apoderara de las tribunas. Y aunque los aficionados tunecinos también aportaron ambiente y color, los seguidores nipones llevaron la ventaja en cuanto a número, entusiasmo y apoyo constante a su selección.

Un día antes del partido, las fuertes lluvias y los intensos vientos generaron cierta incertidumbre alrededor del encuentro. Calles inundadas, charcos, ramas caídas y acumulaciones de tierra, incluso dentro del perímetro del estadio, obligaron al personal de mantenimiento y limpieza a trabajar contrarreloj para dejar las instalaciones en óptimas condiciones.

Sin embargo, para la hora del silbatazo inicial, el panorama era completamente distinto, las áreas exteriores recuperaron su imagen habitual y miles de aficionados pudieron disfrutar de una jornada histórica sin mayores contratiempos.

La fiesta comenzó desde varias horas antes del arranque del partido. En los alrededores del estadio se observaron camisetas, banderas, fotografías y constantes intercambios culturales entre aficionados de distintas nacionalidades, quienes aprovecharon la ocasión para inmortalizar el momento con recuerdos y postales de una fecha que quedará marcada en la historia de las Copas del Mundo.

Monterrey volvió a responder como sede internacional, combinando un ambiente festivo en las tribunas y la responsabilidad de albergar un encuentro que pasó a los libros de historia.

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