Sedes históricas
Como anfitrión del Mundial 2026, México fue una fiesta imborrable de pasión y calidez.
Por Daniel Rangel | FOTO: Paulina Gutérrez
Sedes históricas
Como anfitrión del Mundial 2026, México fue una fiesta imborrable de pasión y calidez.
Por Daniel Rangel | FOTO: Paulina Gutérrez
Lunes 06 de julio de 2026
México se despidió del Mundial como uno de los anfitriones más memorables de la Copa del Mundo, demostrando que en estas tierras el futbol no solo se juega, se siente con el alma.
La capital del país se consolidó como el corazón vibrante de la justa. Fue el hogar del Tricolor, siendo testigo de los cinco encuentros que disputó el seleccionado nacional. El Tri firmó una Fase de Grupos impecable con victorias de 2-0 ante Sudáfrica, 1-0 contra Corea del Sur y 3-0 frente a Chequia.
Posteriormente, el equipo mantuvo el paso firme en Dieciseisavos y venció 2-0 a Ecuador, antes de cerrar su recorrido en el duelo de Octavos ante Inglaterra. El Estadio Azteca volvió a demostrar por qué es un recinto mítico, albergando la ilusión de millones que se volcaron en cada rincón de la CDMX para vivir la fiesta máxima.
En Monterrey, el futbol se vivió con una intensidad distinta. Aunque el destino dictó que el Tri no jugara en suelo regio, la afición demostró una entrega incondicional. El Estadio Monterrey lució imponente, registrando llenos totales en cada uno de sus cuatro compromisos.
Destacaron duelos de alto calibre como el Suecia vs. Túnez y el cruce de Dieciseisavos entre Países Bajos y Marruecos. Además, la comunión fue total en los puntos de encuentro; el Fan Fest, la Macroplaza y el Parque del Agua se convirtieron en escenarios de celebración, donde miles de aficionados se reunieron para abrazar el sueño mundialista.
Guadalajara no se quedó atrás. La Perla Tapatía fue el lugar de cuatro encuentros que cautivaron a los asistentes, incluyendo aquel emocionante triunfo de México 1-0 ante Corea del Sur y el choque entre España y Uruguay. La afición tapatía no solo llenó las gradas, sino que volcó su pasión en el Fan Fest, donde cada gol y cada jugada se celebraron con la calidez que caracteriza a su gente.
México 2026 fue una experiencia compartida junto a Canadá y Estados Unidos, pero fue en territorio mexicano donde la calidez humana y la pasión desbordada marcaron la diferencia. Las calles pintadas de colores, los cantos que unieron a desconocidos en una sola voz y la certeza de que fueron capaces de abrir las puertas al mundo con orgullo.
El Mundial se acabó para México, pero la huella que dejó como anfitrión es imborrable. Porque en el país el futbol no se termina cuando el árbitro pita el final; se queda latiendo en cada esquina, esperando el próximo capítulo de una nueva historia.

