Argentina, Inglaterra, Guerra de las Malvinas, rivalidad, Copa del Mundo, Diego Maradona

Argentina no cerró la herida de la Guerra de las Malvinas: el Mundial potenció esa rivalidad con Inglaterra. El miércoles habrá un juego de alto riesgo.

Por Mario Sánchez | FOTO: FIFA

Domingo 12 de julio de 2026

Argentina e Inglaterra no tienen nada en común. Ni siquiera la manera de vivir el futbol, pero en lo que sí coinciden es en el rechazo que se tienen por una historia minada de choques políticos, culturales o deportivos. Y aún hay algo peor: son dos países atravesados por una guerra.

PUBLICIDAD NOTAS

La lucha por la soberanía de las Islas Malvinas en 1982, que finalmente recuperaron los ingleses después de derrocar a los militares argentinos que habían tomado el archipiélago reclamando su potestad, dejó casi mil muertos a lo largo de 70 días de combate.

Argentina aún no cierra esa herida de los casi 700 soldados caídos a manos de los ingleses y, por lo mismo, esto nunca se lo perdonó ni se lo perdonará al Reino Unido. Un conflicto que aún está en discusión en instancias internacionales.

Sin duda que a partir de 1982 todo cambió en la relación de estas dos naciones. Incluso, afloró la discriminación, crecieron los ataques políticos y las cruzadas sociales. El Mundial, si vamos al caso, potenció la rivalidad.

Diego Maradona, capitán de la Argentina campeona en 1986 en México, dijo haber tomado venganza contra los ingleses cuatro años después de la guerra.

Sus dos anotaciones frente a Inglaterra en Cuartos -la “Mano de Dios” y el histórico golazo del Siglo-, para el pueblo argentino fue un tremendo desahogo que tatuó a fuego, definitivamente, la furiosa rivalidad que, con otros intérpretes, aún hoy conservan.

Inglaterra, probablemente, no tenga tanto interés en solucionar el distanciamiento y reducir el odio. Hay cuestiones diplomáticas que no avanzan y quizás, contrario a la indiferencia inglesa, Argentina está en una permanente lucha por resarcir ese pasado descosido y el futbol es un canal perfecto para intentarlo.

El que no salta es un inglés” es una arenga que se escucha en cualquier estadio que pise la Albiceleste y frente a cualquier adversario. Los argentinos, desde hace mucho tiempo, han decidido drenar el coraje a los ingleses a través del juego.

Un Argentina vs. Inglaterra siempre será un duelo de alto riesgo. Lamentablemente lo militar, lo político y lo social se traslada a la cancha y cada triunfo supone ser un grito de reivindicación. Para los dos lados. 

El futbol, en el mejor de los casos, dispara emociones y sentimientos entre dos países antagónicos, pero sobre todo, trae a flote malos e imborrables recuerdos. La Batalla de Atlanta difícilmente sea la excepción.

Boletín ONCE