Hasta luego, vaquero
Decimos adiós a la sede de la Estrella Solitaria con las mejores anécdotas que dejó la Copa del Mundo en Dallas.
Por Gilberto Galván | FOTO: Gilberto Galván
Hasta luego, vaquero
Decimos adiós a la sede de la Estrella Solitaria con las mejores anécdotas que dejó la Copa del Mundo en Dallas.
Por Gilberto Galván | FOTO: Gilberto Galván
Miércoles 15 de julio de 2026
La sede que más partidos recibió de la Copa del Mundo 2026 cerró su telón con una de las dos semifinales. España le apagó el switch a la Francia de Didier Deschamps y, con ello, terminó también la fiesta en la ciudad de la Estrella Solitaria.
Con nueve encuentros vividos en el icónico Dallas Stadium —casa de los Dallas Cowboys de la NFL—, el ambiente pasó por todos los rangos de temperatura posibles. Con la invasión japonesa también llegó la ola de la Oranje y el mítico autobús que los acompaña a cada competencia importante.
Con apariciones efímeras de austriacos, suecos y croatas, los bares del downtown se vaciaron con la llegada de los ingleses, al grado de que el día anterior al juego contra el conjunto de Luka Modric fueron desalojados de manera temprana por la policía. Otra presencia fuerte se dio con los argentinos, quienes tomaron el Klyde Warren Park como si fuera el patio donde desarrollaron su propio asado. Desde “Muchachos” hasta “La cuarta estrella” resonaron en el inmueble texano, así como Wonderwall de Oasis.
La asistencia no aminoró a pesar de los altos precios que se registraron en la venta oficial y en la reventa. Especialmente en partidos de la actual campeona del mundo, la escuadra de los Tres Leones o en la última vez que Cristiano Ronaldo disputó un juego de Copa del Mundo, las entradas alcanzaron costos de entre 2,000 dólares (34,826 pesos mexicanos) y 3,000 dólares (52,240 pesos mexicanos). Curiosamente, la semifinal entre ibéricos y galos no registró un lleno, ya que algunas partes de la tribuna se veían vacías.
Con distancias tan largas entre locaciones que abarcaron Dallas, Arlington y Fort Worth, las distintas atracciones se pintaron de colores. El rodeo en Stockyards fue frecuentado por los ingleses, los partidos de los Texas Rangers de la MLB se contagiaron del “Vamos Nippon” y hasta Erling Haaland salió enamorado de la cultura texana al comprar un sombrero, una camisa, botas e incluso un mapache disecado con una botella de whisky como recuerdo.
Eso sí, las temperaturas registradas fueron uno de los focos de atención de la ciudad, pues oscilaron entre los 30 y los 34 grados centígrados, acompañadas de altos índices de humedad. Así transcurrió la actividad en Dallas durante nueve cotejos del Mundial 2026.


