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Tigres tiene que darse cuenta que lo que vive no es algo pasajero. Está en un agujero negro que se está tragando a todos. No hay que minimizarlo.

Por Mario Sánchez | FOTO: Redes sociales

Lunes 03 de agosto de 2026

Tigres en algún momento va a ganar. Lo que no se sabe es cuándo. Pero su problema no es que gane o pierda, en todo caso es su actualidad que no promete nada a futuro.

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El Universitario ya perdió la paciencia con todo mundo. El repudio ya alcanzó a unos directivos que no están bien parados y que aparecieron para contarle a la afición que están a pleno. Nula autocrítica. 

Sin embargo, a nadie le interesa si las finanzas están bien o mal en el club. La gente pide un equipo competitivo, jugadores comprometidos, un técnico que pueda domar el contexto actual y dirigentes que le entiendan a esto del futbol.

Tigres ya no puede jugar con los retazos de lo que alguna vez fue. Pasó mucha agua debajo del puente como para seguir emocionando al hincha con ese rótulo de ser la mejor afición de México. Marketing hoy, innecesario.

Ya nadie compra espejitos. Este equipo pierde, está vacío de contenido y la única sonrisa es la que buscan imponer desde las redes sociales institucionales echándose porras.

Tigres, en definitiva, tiene que darse cuenta que lo que vive no es algo pasajero. Está en un agujero negro que se está tragando a todos. No está como para minimizarlo.

Tiene jugadores en un crónico estado de devaluación. Brunetta parece ser el único que quiere escapar al martirio. De ahí en más, no se salva nadie.

Futbolísticamente, Tigres es cualquiera. El detalle es que llegará un nuevo DT para usar jugadores que ya están viciados. Más de lo mismo.

Sacarle provecho al plantel actual puede que le lleve un torneo, si es que no lo despiden antes. Y así el círculo se repite. 

Tigres lo que necesita es autocrítica, sobre todo aceptar que está mal. Caso contrario, si van a seguir disimulando sus errores, amplificarán el problema. Como está sucediendo.

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