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Karla Maya tomó las riendas de una selección de Guatemala en construcción y en charla con ONCE se ilusionó: "Escribir un libro con todas las páginas en blanco".

Por Emilio Arévalo | FOTO: Redes Sociales

Miércoles 16 de septiembre de 2026

Cuando un ciclo se cumple en casa y aún hay sueños por cumplir, hay que cruzar fronteras para alcanzarlos. Sacrificios como estar lejos del hogar y de la familia, e incluso adaptarse a un nuevo estilo de vida, son solo algunos de los obstáculos que hay que superar y Karla Maya lo sabe bien.

Hace un año y medio, la entrenadora mexicana dejó el país para tomar un nuevo reto profesional: dirigir a la Selección Mayor de Guatemala y convertirse en la Coordinadora de Selecciones Femeniles. No logró clasificar al Mundial de Brasil 2027, pero su proyecto es a largo plazo.

"Soy una mujer de retos. El compromiso y la responsabilidad de estar al frente de una Selección Nacional eran un paso importante para mi carrera", declaró en exclusiva con ONCE la pionera como jugadora y estratega, quien pasó por el banquillo de Santos Femenil y la Sub 18 de Atlas antes de dar el salto.

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¿Cómo ha sido el tiempo en Guatemala?

"Tengo aproximadamente un año y medio trabajando con las Selecciones de Guatemala. Sigo con la misma ilusión, ganas y compromiso desde el primer día, con todas las categorías. Tenemos claro lo que queremos hacer para dejar huella en este país".

¿Qué la atrajo del proyecto?

"Soy una mujer de retos. El compromiso y la responsabilidad de estar al frente de una Selección Nacional eran un paso importante para mi carrera, después del ascenso que habíamos tenido desde categorías inferiores hasta Primera División en México. Era un reto bastante difícil salir de mi país y estar lejos de la familia”.

CONSTRUYENDO UNA ESTRUCTURA

¿Qué encontró al llegar?

"Me gustó el proyecto. Empezar prácticamente desde cero y darle una estructura a toda el área de las selecciones femeniles. Me abrió un panorama para pintar desde cero, escribir un libro con todas las páginas en blanco. Llegué para cambiar muchas cosas y darle una mayor estructura al futbol femenil en Guatemala".

¿Ya siente suyo el proyecto?

"Sí. Son proyectos que estoy generando y construyendo. Cambiamos el modelo de juego y establecimos una estructura sólida desde las categorías inferiores, donde trabajamos con la misma idea hasta la selección mayor. Sabemos que los resultados llegarán en algún momento".

LAS BASES DEL PROYECTO

¿Cómo busca nuevos perfiles?

"Es algo que se hace por primera vez. Este año hice dos visorias en Estados Unidos para acercarnos al pueblo guatemalteco que vive fuera de nuestras fronteras y dar oportunidad a jugadoras con raíces en el país. Nosotros les llamamos 'Legionarias' y queríamos abrirnos a ese mercado que ya explotan otros países".

¿Cuántas jugadoras ha sumado de ahí?

"En la primera visoria, en Los Ángeles, tuvimos aproximadamente 320 jugadoras y, en la segunda, más de 623. Hemos logrado traer a Guatemala entre 30 y 35 futbolistas en diferentes categorías. Esto nos da un mayor nivel de competencia, tanto a las jugadoras de aquí como a las que vienen de fuera".

¿Cuál es su modelo de juego?

"Mis equipos tienen que ser incómodos. Pido mostrar carácter, no dar facilidades y empezar por la parte defensiva, con un orden táctico como nuestra base. Me gusta que tengan el balón y que salgan jugando, aun sabiendo que habrá errores. Quiero que se sientan arropadas dentro de este modelo".

¿Cómo ha evolucionado?

"Cuando llegué encontré jugadoras de buen nivel y varias con experiencia en el extranjero. Tenemos futbolistas en diversos países, lo que me dio tranquilidad. Nos dolió quedar fuera del Repechaje al Mundial, pero hoy Guatemala es un equipo que se da a respetar. La proyección está en el Mundial de 2031, que será en Concacaf".

LOS GOLPES DEL PROCESO

Guatemala no pudo clasificar al Mundial…

"Nos dolió mucho. Llegamos con mucha ilusión después de una muy buena eliminatoria y tuvimos acciones claras al inicio, pero la pelota no entró. El resultado no refleja lo que fue el partido; nos faltó contundencia y hubo decisiones polémicas en un duelo donde estaba en juego la clasificación al Mundial. Aun así, estamos tranquilas por el trabajo realizado y sabemos que vamos por el camino correcto".

DOS PILARES DEL EQUIPO

¿Qué representa Aisha Solórzano?

"Es una genio del futbol. Genera sus propios espacios y oportunidades de gol; es una fuera de serie. Es un gran referente para nosotros y para las categorías que vienen. Cuando le propuse tomar la capitanía contra El Salvador, me dijo: 'Acepto el reto'. Es un gran ejemplo por lo que hace y por la gran persona que es".

¿Qué aporta Ana Lucía Martínez?

"Es un robot, es impecable en todo lo que hace. Es intensa e inteligente, te va a correr todas y no es envidiosa con el balón. Su liderazgo lo transmite al resto del equipo y su experiencia internacional me ayuda muchísimo".

EL COMPROMISO DE MAYA

¿Cómo se define tras este proceso?

"Podría definirme con muchas palabras, pero todo lo hago con esa pasión y con el mismo ímpetu desde el día uno. Sigo trabajando con esas ganas y ese entusiasmo de saber que podemos cambiar la historia de este país. Me emociona mucho estar acá y lo que estamos construyendo".

¿Qué significa abrir camino?

"Me dio gusto saber que nosotras estamos abriéndole camino a muchas otras entrenadoras. Pocos espacios tenemos en México y algo estamos haciendo bien para que el mundo nos voltee a ver. Somos un grupo de mujeres muy específico y especial dirigiendo selecciones nacionales. Es una gran responsabilidad".

¿Se sigue preparando?

"No paro de estudiar. Siempre busco mejores herramientas porque, al ser una mejor entrenadora, soy mejor para la gente que me rodea. Tengo mi licencia UEFA B, voy por la A y seguiré preparándome. La preparación es lo que te da la tranquilidad de tomar decisiones y de poder ayudar a tus jugadoras a crecer".

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