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Atlas Femenil tuvo un cierre gris en un torneo plagado de irregularidad. No alcanzó el objetivo de Liguilla y tiene mucho por ajustar para el futuro.

Por Emilio Arévalo | FOTO: Mexsport

Sábado 07 de noviembre de 2026

Cuando la vela seguía encendida y el panorama lucía inmejorable para hacerse de las tres unidades, Atlas Femenil consumó su eliminación del Apertura 2026. Igualó 1-1 ante Necaxa, un equipo que no había sumado puntos en 13 jornadas. La falta de contundencia frente al arco terminó por condenarlas y extendió a año y medio su ausencia de la Liguilla.

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COMO AGUA

La principal causa del fracaso de las Académicas estuvo en la fragilidad defensiva. Dicha línea nunca encontró la solidez necesaria, pese a mantenerse en la pelea por la clasificación hasta el último suspiro. 

Podían sacar triunfos ajustados ante rivales como Atlante, Querétaro o Puebla, pero una semana después recibían goleadas escandalosas frente a Tigres, Chivas y San Luis. El de las potosinas fue uno de los descalabros más duros que recibió, encajando seis goles.

TAMPOCO BRILLÓ EN ATAQUE

La diferencia de -14, las facilidades en zona baja y la escasa conexión entre mediocampo y ataque condenaron a las dirigidas por Juan Pablo Alfaro. La reestructuración del plantel deberá estar sobre la mesa, pues la productividad ofensiva tampoco estuvo a la altura: las rojinegras marcaron apenas un tanto por encuentro, un registro que las alejó de sus rivales. 

Entre los pocos aspectos rescatables aparece Camila Haro. Con apenas 19 años, está consolidada como una guardameta de garantías, con buenos reflejos, personalidad, dominio del área y capacidad para resolver tanto por arriba como en los vuelos. Sus actuaciones también respaldan su proyección en la Selección Mexicana, por lo que representa una apuesta a futuro para la institución.

De cara a la próxima campaña, Atlas tendrá que reconstruir desde atrás y encontrar mayor equilibrio entre sus líneas. No bastará con competir por momentos: necesita regularidad, contundencia y un plantel capaz de sostener el ritmo durante todo el torneo. Está obligado a convertir las lecciones de este certamen en un verdadero punto de quiebre.

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