Rayados, Nicolás Sánchez, primer juego, Querétaro, análisis, Liga MX

Nicolás Sánchez hizo jugar a Rayados más compacto y con menos rigidez. Sin embargo, con solo dos días de trabajo, no estuvo muy alejado de Torrent.

Por Gilberto Galván | FOTO: Mexsport

Jueves 05 de marzo de 2026

Rayados arrancó un nuevo proceso frente a Querétaro. Batalló, pero le llenó la canasta de goles. Si el bisturí entra en el desarrollo del partido, es válido decir que lo propuesto por Nicolás Sánchez no estuvo a mucha distancia de lo que había con Domènec Torrent.

El primer partido del argentino como DT podría definirse como una búsqueda de recuperar al equipo en lo anímico y alejar las telarañas que sé volvían gruesas con el correr de los últimos juegos del técnico catalán. 

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Ante el penúltimo lugar de la tabla, los albiazules no eran capaces de abrir la lata, tiraban centros que quedaban cortos o largos, pero nunca al destinatario. Como si intentando dar marcha a la máquina, se trabaran con un obstáculo.

La calidad individual fue el factor a favor de la goleada, con un Sergio Canales anárquico (como le describió Torrent) y moviéndose por donde le plazca. Sin Óliver Torres, el equipo se rindió ante el 10, que partió como interior en el 4-3-3 y después se recargó como un segundo atacante. Su gol y asistencia marcaron el rumbo del encuentro donde las transiciones ofensivas hicieron lucir a Luca Orellano (dos goles y dos asistencias).

(MAPA DE CARRERAS Y REGATES ORELLANO)

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¿Alguna clave? Juntar al equipo. Si las contras queretanas fueron controladas como hace mucho no se veía -obviando el nivel y frecuencia con la que las hacían-, Sánchez indicó en todo momento el estar compactos a sus jugadores. Entre más cercanía y sincronía en movimientos, más cerca del arco rival se recupera y ataca.

(MAPA DE POSICIONAMIENTO RAYADOS)

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Si, algo se vio del DT anterior, porque cambiar hábitos en dos días es imposible y hasta inviable. Interiores respaldaban la marca en ataque, mientras Ricardo Chávez y Gerardo Arteaga se sumaban por carriles interiores, ya fuera para sumar más unidades al área o bien, ser un blanco que confundiera en la marca a los rivales. 

Pero algo sí cambió: los de buen pie se encontraron más cercanos y sin la rigidez del pasado. Fluyeron. Ojo, eso pasó ante un rival débil, ahora tendrá que mostrarse contra uno poderoso.

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