UN AMOR DE VERDAD
André-Pierre Gignac y Tigres han vivido de todo: altas y bajas como siempre, pero unidos por igual, prueba de ello fue lo ocurrido en el Clásico Regio 142.
Por Gilberto Galván | FOTO: ONCE Diario
UN AMOR DE VERDAD
André-Pierre Gignac y Tigres han vivido de todo: altas y bajas como siempre, pero unidos por igual, prueba de ello fue lo ocurrido en el Clásico Regio 142.
Por Gilberto Galván | FOTO: ONCE Diario
UN AMOR DE VERDAD
Martes 10 de marzo de 2026
La vida acompañado, caminar junto a una persona y experimentar un amor de verdad. Existen muchas definiciones del sentimiento, la más simple puede ser: "Estar con una persona que amas y esforzarse por ser la mejor persona que podamos". Eso es André-Pierre Gignac y Tigres.
Altas y bajas como siempre, pero unidos por igual. Del mundo individualista en el que vivimos, cada vez es más frecuente alabar la unión de algo porque ya no existen esos vínculos irrompibles. Sopesar ya no estar de inicio ni ser el actor recurrente de las grandes gestas del equipo… aprender que tu cerebro dicta lo que tu cuerpo ya no puede hacer. Aún así, el francés tiranizó una vez más al acérrimo rival.
A sus 40 años, Dedé volvió a sentirse el rey de Nuevo León, ese que hace 11 años abandonó la costa marsellesa para buscar pasión del otro lado del charco, un lugar que le intrigó por videos, descubrió su forma particular de vivir el deporte que ama y le ha acompañado durante tantos campeonatos, caídas, anotaciones acrobáticas, fallas rotundas, postales con los árbitros y un sinfín de historias que enmarcarán junto a sus botines el día que decida colgarlos. Un museo hacia quién será el jugador más grande en la historia del club.
La vida obra de formas misteriosas y maneras inexplicables. Después de tantos goles, le puso un reto por delante al europeo, ya que una operación que era para ayudarle le terminó perjudicando, haciéndole perder mucho del 2025. Pero si la película 'Gignac' se estuviera rodeando, una de las escenas principales aconteció en el Clásico Regio 142.
La atmósfera indescriptible, aunque intentaremos hacerlo para ustedes. Pica al espacio el histórico, elude a su marca en una pequeña arrancada, disparo y comienza a dar su vuelta en la cancha. Como si quisiera sentir todo: observar el éxtasis de sus hinchas, saborear el sudor que le cae de la frente por el esfuerzo hecho, sentir los pelos de punta por escuchar el "La, la, la, la".
El Uni se cayó a sus pies, también el acérrimo rival. Las cifras comienzan a caer y presumirse: 15 goles en Derbis, 219 con Tigres. Una vez más, los jerarcas -y amigos suyos-, le rodean. Habla eufóricamente con Guido Pizarro, se funde en un abrazo con Nahuel Guzmán, Rómulo más Ángel Correa levantan en hombros a la leyenda francesa. Todo es por él y para él.
Y listo, se retira entre lágrimas al vestidor. Gignac se sintió en la cornisa y la nostalgia le invadió, la consecución de una meta que querías, la obtuviste y de pronto, enfrente de ti se posa el abismo del pensar '¿qué sigue?'.
La moraleja de todo será que los virtuosos siempre tendrán la opción de un último baile, por más acabado que la gente diga que estás. Especialista en goles de último minuto, Tigres le regaló a su 10 ese momento y Gignac retribuyó al club con una victoria sobre Rayados. Los felinos, el Uni y el francés, eso es un amor de verdad.
X: @quirino_galvan