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José Antonio Noriega y Héctor Lara cometieron muchas equivocaciones para sumir a Rayados en el momento de crisis que atraviesa.

Por Gilberto Galván | FOTO: Mexsport

Martes 21 de abril de 2026

Rayados fracasó en el primer semestre del año y fue eliminado de todo. En los que parecieran ser los últimos pasos del equipo de grandes contrataciones y nulos títulos, después del despido del DT habrá dos grandes señalados: José Antonio Noriega y Héctor Lara.

Del “proyecto sólido” que prometió en su presentación en octubre del 2022 quedaron más cosas positivas en lo administrativo que en lo deportivo. Como presidente del área, el Tato será recordado como el responsable de gestionar fichajes de la talla de Sergio Canales, Lucas Ocampos, Óliver Torres, el regreso de Jesús Corona y la cereza del pastel: el campeón del mundo Sergio Ramos.

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Junto a Héctor Lara, posicionaron al club con su nombre entre los compradores de talento más noveles, dando la sensación de que cada vez que arribaban a Sevilla, ficharían a un futbolista del Real Betis o del conjunto de Nervión. Pero así como el brillo tocó la cúspide en el Mundial de Clubes, los éxitos dentro del campo no acompañaron. 

Comenzó con una Semifinal que perdió ante Tigres apenas llegó al club, pero le siguieron derrotas igual de dolorosas ante Cruz Azul y Toluca en Semis de Liga, otras antesalas al título contra conjuntos estadounidenses como Nashville (Leagues Cup) y Columbus Crew (Champions Cup). La única ocasión que se posicionó en una Final perdió ante América en casa en el Apertura 2024.

Entre Noriega y Lara cambiaron varias veces de técnico, sin mucha coherencia en los movimientos. Con Víctor Manuel Vucetich, la decisión por “las formas” corrió a cargo del Tato, ya que Héctor se unió hasta abril del 2023 a las filas norteñas. 

Los directivos son dos perfiles distintos pero complementarios, ya que el ex futbolista siempre fue el rostro y voz escuchable para la afición, mientras el antiguo director de Atlas y Perú operaba en las sombras, lejos de los reflectores.

Del discurso otorgado como explicación al despido del Rey Midas nunca se recuperaron. En cambio, tomaron rumbos distintos en Fernando Ortiz, pasaron al ‘linaje europeo’ de Martín Demichelis hasta recalar en el juego posicional de Domènec Torrent, pero el camino fue el mismo con distintos matices: un subidón en resultados, encontrando una meseta hasta la caída de cada proceso.

Las renovaciones también fueron clavos en el ataúd. De la prolongación de contrato de Celso Ortiz se partió, dándole un año más al paraguayo para después darlo de baja al mes para sumar a Canales. Después llegó la renovación de Sebastián Vegas hasta 2028, un fichaje que fue de más a menos y actualmente juega para León, después de un préstamo por Colo Colo. 

Con Esteban Andrada ocurrió un caso similar, ya que Sabandija tendrá contrato hasta el Clausura 2027, pero salió hace unos meses del club para otorgarle su plaza a Santiago Mele (tampoco cuajó) y se encuentra en España jugando para el Real Zaragoza.

La cercanía con la afición siempre existió, también con el plantel. Si con los primeros todavía se ven esbozos de comunión, los segundos terminaron por fallarle en el campo. La polémica no renovación de Ramos acompañó otros episodios extracancha de las figuras elegidas, como Canales y la puerta, el incidente de Ocampos, las indirectas de Ortiz, entre otros

Si bien Rayadas será un lustre en el recuento de los daños con un Bicampeonato y el aporte final para que Lucía García decidiera fichar por las albiazules, la dupla Noriega-Lara no logró lo que sí pudo el binomio Duilio Davino y Carlos Vela. Abrieron horizontes en fichajes y mucha cercanía, pero no llegaron a los títulos, mientras que las formas de las eliminaciones tampoco gustaron.

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