Liga MX Femenil, Clausura 2026, canteranas, fuerzas básicas, Ivonne González, Alexa Soto, Berenice Ibarra, Fátima Servín, Michelle Fong, nuevos valores

Cada vez son más las futbolistas de la Liga MX Femenil que han dado el salto desde las Fuerzas Básicas al primer equipo.

Por Betsy Hernández | FOTO: Redes Socialers

Lunes 26 de enero de 2026

CIUDAD DE MÉXICO, México (Corresponsal).- La Liga MX Femenil comienza a mostrar con mayor claridad los frutos de un trabajo que durante años se exigió con insistencia: el desarrollo real de las Fuerzas Básicas. Hoy, cada vez son más las futbolistas que dieron sus primeros pasos en categorías inferiores y que, con constancia y rendimiento, han logrado abrirse camino en primera división, ya sea consolidándose en su club de origen o encontrando oportunidades en otros proyectos.

Uno de los ejemplos más recientes es el de Ivonne González en Chivas Femenil. A pesar de su corta edad, con apenas 20 años, la atacante rojiblanca ya es una presencia recurrente dentro del plantel dirigido por Antonio Contreras. Si bien no siempre aparece como titular, su participación constante refleja la confianza que el cuerpo técnico ha depositado en ella. Ivonne representa ese perfil de canterana que, sin hacer demasiado ruido, va ganando terreno y minutos en un equipo históricamente exigente como el Guadalajara.

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En América Femenil, el trabajo de las Fuerzas Básicas ha impactado prácticamente en todas las líneas. Nombres como Mariela Ramos, Alexa Soto y Alondra Cabanillas son producto del proceso formativo del club y han logrado dar el salto al primer equipo. Su desarrollo se dio bajo la tutela del cuerpo técnico de categorías inferiores —encabezado en su momento por Lorena Galindo— y posteriormente llamaron la atención de Ángel Villacampa, quien no dudó en integrarlas al proyecto del primer equipo.

En Pachuca Femenil, el caso de Berenice Ibarra ilustra cómo la transición entre categorías comienza a ser más natural. Aunque todavía no aparece registrada de forma definitiva con el primer equipo, la capitana del Tri Femenil Sub 17 ya ha tenido participación en partidos de Primera División, lo que prácticamente marca su debut. Su liderazgo y proyección la colocan como una de las joyas a seguir dentro del sistema tuzo.

Otro ejemplo sólido es el de Michelle Fong, quien tras formarse en la cantera de Tijuana, logró consolidarse como una pieza indiscutible en Xolos. Su caso confirma que la continuidad y la paciencia pueden convertir el proceso formativo en una realidad competitiva dentro de la Liga.

En Rayadas, Fátima Servín también representa el éxito del semillero. Tras su paso por categorías inferiores, hoy es un elemento recurrente en el conjunto regiomontano, sumando minutos y experiencia en uno de los equipos más competitivos del circuito.

Finalmente, existe un grupo de futbolistas que, pese a formarse en clubes de alto perfil, no encontró espacio inmediato en su institución de origen, pero sí logró consolidarse en otros proyectos de la Liga.

Itzel Muñoz, hoy en Toluca; Aurora Sánchez y Mia Flores, en Atlético de San Luis; y Mia Alday, actualmente en Mazatlán, son canteranas del América que tuvieron que buscar nuevos entornos para desarrollarse. Lejos de ser un retroceso, su salida evidenció la profundidad del talento formado en Coapa y la capacidad de la liga para absorber y potenciar a estas futbolistas.

Estos casos reflejan una realidad cada vez más evidente: la Liga MX Femenil no solo importa talento, también lo forma. Las canteranas ya no son apuestas a futuro lejano, sino protagonistas en construcción que comienzan a escribir su propia historia dentro del futbol profesional mexicano.

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