JUEVES 04 MARZO, 2021

¿Y si le bajamos?

Miércoles 17 de febrero de 2021

"...No debería y no voy a señalar jugadores porque esto del aparato ofensivo del equipo es mi responsabilidad. Si la pretensión de gol es pobre es por culpa del entrenador. Quizá me ha faltado entrenar mejor, quizá me ha faltado convencerlos mejor”, las palabras de Javier Aguirre al final del partido ante Santos muestran el compromiso de un líder, para poner el pecho, para recibir los golpes escudando a sus chamacos.

Y probablemente en el vestidor del TSM les puso una regañada y luego les dijo: "Venga, muchachos, vamos a descansar. Nos vemos el lunes en El Barrial".

Javier puede haber detectado ya el "síndrome del Cerro de la Silla", que les pega a los jugadores cuando llegan acá. Simulan partirse el alma en cada acometida y luego aflojan. Se apoltronan, se acomodan y a cobrar. Muchos lo han hecho.

Llegando son unos leones, luego que le toman la medida a la plaza a la afición, al entrenador, suelen aflojar y nadan de muertito. Ejemplos en ese equipo albiazul hay muchos.

Cuando llega Aguirre, todos muy bien peinaditos y boleaditos y luego hacen cosas raras.

"¿Para qué correr? Trotemos... ¿Para qué voy y aprieto hasta la línea de pintura? ¿Y si mi barro y me lesiono? ¿Para qué voy al taponazo? ¿Y si me truena la rodilla, para qué salto? Que salte otro. ¿Para qué voy por esa pelota si se va a ir?", parecen pensar.

Más allá de las fallas naturales de no llegar, pegarle mal al balón, meterle el empeine mal o disparar a cualquier lado en lugar de a la puerta...

Más allá de que Funes se la ponga corta a Hurtado y éste haga recordar el grito de Martinoli pegándole hasta Tamaulipas... O que Montes, sin marca alguna, sin tener que saltar, le caiga el balón en la frente y la remate fuera, ni siquiera a portería. 

Al Liverpool, según presumían dos días antes sus fans "le llegaron mucho" en su momento -no como los Tigres al Bayern-, pero no a un equipo con varios jugadores novatos, con un lateral izquierdo improvisado como es Roni Prieto, que ni siquiera es defensa, no sólo los frenó allá arriba y desapareció a Pabón, sino que se dio tiempo para desbordarlos por la banda izquierda y rematar a puerta.

Más allá de las fallas "naturales" por error, están otras más graves, por omisión.

No siempre eres responsable de todo. Cuando intentas algo y te equivocas, ok, puede suceder, una y veinte veces.

Pero por no hacer lo que debes hacer, es más grave.

Si en la jugada que Kranevitter no toca a tiempo por displicencia, llegan y se la ganan, tiene que perseguir al rival y hacer que dos de sus compañeros vengan desde la otra cuadra para ayudarte a cerrar y mandar con muchos apuros a tiro de esquina...

Luego... ¿Quién marca a quién? 

Aparentemente, el ariete rayado tenía la comisión de cuidar a Félix Torres, quien fue a primer palo, pero Doria llegó solo, sin saltar, sin marca.

Pareciera que de pronto los jugadores pintan su raya: "Si la pelota pasa por donde yo estoy, salto, si no, ni modo, no es problema mío". 

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Cuenta la leyenda que allá por 1969 había un entrenador de un equipito modesto llamado Chacarita Juniors, en la liga argentina, que fue derribando rivales como pinos de boliche. Un buen día el DT llamado Argentino Geronazzo, dejó el cargo porque pidió un aumento que su club no le pudo dar y se fue.

Su puesto lo asumió Federico Pizarro, que condujo al título a Chacarita ya sobre camino pavimentado. Su fórmula: "Hagan lo que hacían antes", les dijo a sus jugadores. Y sí. Les bastó para levantar la Copa.

Geronazzo no sólo tenía un apellido que sonaba impactante, también tenía una fuerte personalidad, de rudo, de habérselo propuesto pudo conseguir 40 años después un papel en Los Soprano junto a James Gandolfini. Un periodista va y le pregunta sobre el secreto de su éxito, y dijo: "Ningún equipo puede jugar bien si tenemos el 30% de bobos; bajé el porcentaje y fuimos campeones".

Fin de la anécdota. 

No me pregunten por qué me acordé de eso. 

No me pregunten. 

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Los Tigres de la UANL juegan hoy frente a la Máquina Celeste en el Universitario.

Ojalá no se repita la trapeada que le pusieron hace algunas semanas los celestes en el mismo escenario. 

Y las que también regresan a la actividad son las chicas de la Selección Femenil Mayor, ahora bajo las órdenes de Mónica Vergara para enfrentar este sábado y el martes a Costa Rica, en el Azteca. 

En muy poco tiempo se podrá ver la evolución del futbol femenil, puesto que antes venían del llano y llegaban a la Selección y hoy ya traen más cancha recorrida y, sobre todo, más competencia.

Rayados y Tigres Femenil fueron los que más aportaron, porque son de los mejores equipos, y porque contrataron jugadoras de Selección, no porque las hayan hecho los clubes regios.

Cuestionamientos hubo, por cierto, sobre todo de los fans tapatíos que consideraron que se olvidaron de Miriam García, la chiquilla defensa central de Chivas, quien viene de selecciones menores y también hubo quien preguntara por la ausencia de Cristina Ferral, de Tigres.

Habrá que ver este Tri, aunque las ticas no es un rival de cuidado, tendríamos que verlas ante las estadounidenses y canadienses, que le llevan a México un tramo largo de ventaja en sus procesos, sobre todo las de USA, actuales campeonas del mundo en categoría mayor.

Veremos...

Y, por cierto: ¿Desireé Monsiváis? ¿Por qué no le hablaron -otra vez- al Tri? 

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