TRAMPA NOSTÁLGICA
Viernes 29 de mayo de 2026
En Rayados, el descontento acumulado tras años de vaivenes convirtió la exigencia en una constante insoportable, provocando que la directiva busque, una vez más, un golpe de timón mediático.
Los albiazules vuelven a apostar por la ilusión. En esta ocasión, el elegido para asumir el papel de salvador es Matías Almeyda, un estratega que no necesita presentación en la Liga MX gracias a su recordada gestión en Chivas.
Su llegada busca, de entrada, inyectar una energía distinta a un vestuario que lució desconectado y falto de identidad en fechas recientes. Sin embargo, al analizar fríamente este movimiento, surge la duda de si se está ante una estrategia deportiva sólida o simplemente un intento de la directiva por colgarse de viejas añoranzas.
Es innegable que Almeyda dejó huella en México. Con el Rebaño conquistó Liga MX, Copa MX, Supercopa MX y la Concachampions, desplegando un sistema propositivo que cautivó a la afición. No obstante, el futbol es un ente dinámico y el éxito de hace años no garantiza resultados automáticos en un entorno tan exigente y distinto como el que se vive en la Sultana del Norte.
Durante el periodo de Antonio Noriega como presidente deportivo, el banquillo albiazul se convirtió en una puerta giratoria donde desfilaron Víctor Manuel Vucetich, Fernando Ortiz, Martín Demichelis, Domènec Torrent y Nico Sánchez. Una gestión caracterizada por la falta de un proyecto a largo plazo y una identidad táctica que terminó por diluirse ante la presión de los resultados inmediatos.
El cambio también se refleja en las altas esferas de la toma de decisiones, con la incorporación de Dennis te Kloese como presidente deportivo. Este movimiento sugiere que el club busca una reestructuración desde la cúpula, apostando por un perfil con mayor peso institucional para respaldar la figura de Almeyda.
Al final del día, el tiempo será el único juez para determinar si Almeyda es realmente la solución que Rayados necesita o si la directiva simplemente compró tiempo con un nombre de peso mediático.
El reto será demostrar que su capacidad táctica está vigente y que puede adaptarse a un plantel de características distintas al que lo encumbró. Monterrey no es Guadalajara, y aquí, el margen de error es prácticamente inexistente cuando la afición exige la gloria desde el primer minuto.
X: DanielRang92973
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