Valeria Arévalo

MÁS QUE FUTBOL

Viernes 17 de julio de 2026

Mucho se ha hablado en torno a la Selección Argentina, como en todos los torneos de los últimos años. Que si el Mundial está viciado en su favor, que si la FIFA le dejó el camino libre para conquistar el Bicampeonato… Lo cierto es que, luego de vencer a Inglaterra en Semifinales —un duelo que trascendía lo futbolístico—, demostró que como equipo tiene todo para conservar el título por méritos propios.

Antes de que iniciara el torneo, las dudas rodeaban a la Albiceleste. ¿Llegaría Messi a su sexta Copa? Si lo hacía, ¿lo haría en buena forma? ¿La misma base de jugadores sería capaz de defender la corona, aunque algunos elementos importantes —el propio Messi, Rodrigo De Paul, Leandro Paredes y Gonzalo Montiel— abandonaron el futbol de élite en el proceso? 

Todas esas preguntas se contestaron de a poco en las últimas semanas. El dueño de la 10 sigue siendo el capitán del barco: la experiencia le despertó esa madera de líder que se le recriminó a lo largo de los años y comandó al grupo al triunfo en los momentos más adversos. La victoria sobre los ingleses, otra raya al tigre. 

Pero fuera de él hay un equipo fiero, cuyo amor tan grande por su nación —que demostró honrando su historia y haciendo sentir orgullosos a sus compatriotas— pesa más que la técnica o la táctica futbolística. Son jugadores con ganas de trascender en la historia y que se han alineado en el mismo canal para conseguirlo. 

Sí, pasaron momentos difíciles. En los partidos contra Cabo Verde (Dieciseisavos), Egipto (Octavos) y Suiza (Cuartos), Argentina vio de cerca su final, pero era cuestión de tiempo para que ese “amor propio” —como muchos lo han denominado— saliera a flote, por más que los detractores esperaran la sorpresa de verlo eliminado. 

No hay que olvidar que el futbol es un deporte de conjunto, donde pesa más el trabajo en grupo que la calidad individual. Es más, esta última se anula si se priorizan los objetivos propios antes que los del equipo.

El cuadro sudamericano lo entendió después de años y se aferra a ello más que nunca. Por eso no importa si De Paul entra por Paredes o Lautaro Martínez por Julián Álvarez: Argentina tiene eso que pocos equipos pueden presumir, y es precisamente lo que la tiene en la antesala de su segunda Final consecutiva en el Mundial. A 90 minutos de hacer historia.

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Valeria Arévalo