JUEVES 23 SEPTIEMBRE, 2021

Tuerto entre ciegos

Miércoles 30 de junio de 2021

Como entre brumas, al igual que todos los muertos vivientes que salen en las películas de zombies, el futbol y los futboleros nos levantamos en estos días saliendo de la crisis pandémica que nos golpeó como el coletazo de una ballena gigante y nos estrelló contra el acantilado rocoso... 

Así, los equipos de futbol, no solo en México, sino en todo el planeta salen de su marasmo para tratar de lamer sus heridas y volver a la batalla. Con los bolsillos rotos, sin grandes recursos en sus alforjas, los clubes buscan armarse con lo que pueden y lo que tienen.

Los futbolistas cayeron de valer de decenas o centenares de millones de euros y regresaron a costos más reales.

Algunos sí brillaron y aunque los valoraron alto, no hay recursos para comprarlos, así que están midiéndose los que piden por ellos, a petición forzada de los que los necesitan en sus filas.

Los estadios vacíos y sin público del año pasado obligan a volver a la realidad.

Por eso, los clubes entraron al proceso de reciclar futbolistas y obtener lo mejor de lo que hubiese por ahí, que no era gran cosa porque todos los equipos estaban en las mismas condiciones.

Por eso, te das cuenta que en el futbol mexicano, donde jugadores como Sergio Almaguer o José Damasceno Tiba se convirtieron en su momento en "fichajes bomba" en el futbol ochentero. Dos décadas más tarde, el Kikin, repatriado de Portugal, llegaba acá como "estrella" que jamás fue, hoy te das cuenta que el estira y afloja por un jugador ordinario que militó en Atlas, pasó a Pumas, hoy lo quiere Tigres y que en otro momento ocuparía dos líneas en nota de interiores en cualquier diario, hoy se lleva cabeza principal de portada.

Capitán Vigón no es un mal jugador, para nada, es un chavo muy luchón, entrón y aunque tiene limitaciones técnicas para jugar al futbol, puede pensar y soñar con ganar mucho dinero para ser un futbolista nada fuera de lo común. Claro, si llegara a Tigres, si no, no.

Por eso, Nacho Rivero, un jugador apenas sobresaliente está en todos los noticieros y portadas, sin ser de otro mundo, pero la mediocridad de su alrededor lo hace brillar como tuerto en tierra de ciegos. 

¿En qué momento, el Quick Mendoza, un jugador suplente en Mazatlán... ¡En Mazatlán!... Llegó a las portadas por su pase a Cruz Azul? Eso fue infame. 

Por ese nivel que tiene el futbol azteca es que Marquito Fabián de la Mora puede ganar hasta $2.3 millones de dólares anuales -y un poco más- en un equipo como Juárez, donde todavía estamos viendo cuál es el negocio de esa empresa futbolera que puede pagar eso a un chavo que ya ni siquiera hace por disimular su abulia, por hacer como que juega y cobrar muy bien por ello.

De esa forma está devaluado el futbol, no sólo en México. Si Adam Bareiro, procedente de Turquía, puede llegar y hallar cabida en un equipo mexicano te das cuenta del nivel que se viene manejando en los clubes locales y no solo acá, el Getafe firmó a un lesionado JJ Macías que parte en el punto más bajo de su rendimiento.

Es complicado explicar cómo puede subsistir un equipo como el San Luis con inversionistas mexicanos o españoles...  

Cómo las televisoras siguen invirtiendo plata en equipos como América, Mazatlán o Puebla o el Zaragoza Español que están buscando comprar Ricardo Benjamín Salinas Pliego y el grupo Orlegi, éste último dueño de Atlas, Santos, Tampico. Ahora quieren al equipo ibérico, por cierto, inmiscuido en amaño de partidos cuando su entrenador era Javier Aguirre, asunto del cual resultó absuelto, lo mismo que los jugadores implicados.

No llegan a México para este torneo grande figuras -ni pequeñas tampoco- solamente están llegando unos cuantos futbolistas de discretas credenciales para revolverse con lo que ya había por estos rumbos.

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De ser verdad que FIFA está presionando a México con el castigo por los gritos homofóbicos de sus aficionados para que el gobierno federal afloje y evitar pagar impuestos cuando se haga el próximo Mundial de 2026, repetirían una fórmula ya conocida.

En su momento, FIFA presionó a Brasil en 2014 para no pagar unos $20 millones de dólares de impuestos que fuesen a parar a las arcas del gobierno brasileño y sí a las de FIFA.

FIFA pretende lo mismo ahora con México y se sabe que en México no se le permitiría, de ahí, -afirman- la presión de los castigos.

En su momento, hace muchos años los directivos eran otros: Joao Havelange y Pep Blatter, pero los procedimientos eran los mismos.

Presionaron a Colombia luego de recibir un cañonazo enorme de billetes para traer a México la sede en 1986, poniendo un cuaderno de cargos insalvable para los colombianos que decidieron renunciar a la sede luego de que les hicieron "manita de puerco".

En aquel tiempo México resultó ganador, pero ahora a los aztecas, podrían quitarles la sede, si no aflojan las riendas.

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