SINSABOR MUNDIALISTA
Jueves 28 de mayo de 2026
La FIFA alejó el Mundial 2026 de la gente en su afán de convertirlo en un evento rentable. Dejó en un segundo plano lo futbolístico para anteponer lo comercial, contrarrestando los síntomas de la fiebre mundialista.
El primer distanciamiento se dio por los precios exorbitantes de los boletos para cualquiera de los estadios —que por sí solo ya lo hace inaccesible para el aficionado promedio—, los altos costos de las camisetas y las prohibiciones para usar e incluso mencionar la simbología que la organización denominó oficial.
Luego están los preparativos que las sedes están realizando para recibir la justa, y que, a un escaso par de semanas de su arranque, todavía no concluyen. Las obras en las ciudades en México están afectando la cotidianidad de la gente y las calles están plagadas de anuncios de publicidad desechables.
La incomodidad no se queda fuera de la cancha, sino que se traslada a ella. Entre los comerciales que hay en plena transmisión de los partidos en México y las pausas de hidratación —implementadas para dar un descanso cuando se juega bajo el calor intenso— que resultan absurdas cuando el clima es templado o frío, la audiencia ni siquiera puede disfrutar de la experiencia de ver un encuentro.
Este alejamiento comienza a resultar contraproducente para el organismo, que esperaba un rotundo sold out. Lo único que consiguió fue que todavía haya boletos disponibles para los partidos y la demanda de hospedaje esté por debajo del promedio.
Entre las calles, en la vida diaria de la gente, no se palpa el ambiente mundialista que la FIFA, las televisoras y los gobiernos repiten sin parar. Síntoma de negación y ejemplo claro de que una mentira repetida mil veces puede parecer verdad.
X: @ValeriaArevaloA
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