SIN DESPEINARSE
Lunes 05 de enero de 2026
El póker de Diana Ordóñez ante Necaxa puede explicarse desde el contexto del partido. Tigres Femenil fue ampliamente superior de principio a fin, y el área rival se convirtió en un espacio recurrente. En ese escenario, la delantera apareció una y otra vez, como suele hacerlo quien juega en un equipo que domina.
No fue un encuentro para sacar conclusiones apresuradas. Fue, simplemente, una tarde en la que Ordóñez estuvo donde tenía que estar y definió cuando la jugada lo pedía. El gol al segundo 23 abrió el camino y terminó por confirmar lo que ya se intuía previo al partido: Tigres iba a imponer condiciones y a hacer valer su cartel de campeón.
Cuatro goles en un mismo partido siempre llaman la atención, aunque el rival sea inferior. Cada anotación fue consecuencia de una jugada bien trabajada, incluso una de penal, lo que refleja la insistencia ofensiva del conjunto felino.
Este tipo de encuentros sirven para tomar ritmo, afinar la relación con el gol y construir confianza. Ordóñez lo entendió así y jugó sin la necesidad de forzar acciones que no existían.
La hazaña de la dorsal 12 quedó en los registros, pero sobre todo dejó la imagen de una jugadora que aprovechó un partido a modo y lo resolvió con naturalidad, sin despeinarse. En un calendario largo, tardes como esta no definen todo, pero sí suman.
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