VIERNES 27 NOVIEMBRE, 2020

Ferretti no da más

Lunes 31 de agosto de 2020

A Tigres se le está incendiando el equipo y no tiene bomberos. Con Ferretti está muy claro que no va a evolucionar más. El técnico vive de las rentas del pasado y ha convertido su proyecto en una dictadura.

Su conducción no es democrática en el aprovechamiento de un plantel que tiene variantes, pero que el técnico no necesita hacerlas, según sus propias palabras. Por eso Tigres está como está.

Ferretti hace y deshace en Tigres, de arriba hasta abajo. Existe una reverencia tan exagerada hacia el brasileño que no se sabe hasta qué punto es sano.

Además, con los mismos jugadores que trae en su mochila desde hace más de cinco años quiere jugar como hace cinco años atrás. Imposible.

Ya lo habíamos dicho al comienzo del torneo: por edad y por desgaste de un estilo que no ha renovado los engranajes, difícilmente el equipo sea el mismo con los mismos.

En Tigres han confundido ciclos con perpetuidad. Como si después de Ferretti no hubiera nada más. Es un pensamiento muy mediocre.

De hecho, Tigres ha dejado de jugar al futbol. Más bien, participa de los partidos con la esperanza de que Gignac la meta. Si no fuese por el francés que trae gol y muchas veces sus intervenciones maquillan lo mal que juega el equipo, Tigres sería del montón, si no es que ya está en esa línea.

Ferretti utiliza la jerarquía como medida para decidir una función específica de algún jugador en el equipo. Jamás premió el momento de algún otro futbolista y ni se diga de jóvenes.

Jugadores extraños como Leo Fernández, Fulgencio o el Diente López no tienen cabida. No porque no rindan, sino porque no parecen ser merecedores de oportunidades en el selecto club del entrenador.

Y es obvio que a Ferretti le vale que la tribuna le pida jugadores porque él hace lo que realmente quiere. Los títulos del pasado le han generado tanta inmunidad al técnico que se permite lujos como decidir cuándo quiere liberar a Tigres de ese bodrio futbolístico manipulado. Nadie en el club se anima a decirle que su equipo juega basura.

Frente a este contexto, está difícil lo de Tigres porque desde hace años no crece en la cancha y nadie se quiere dar cuenta.

Ya ni siquiera los conceptos del estilo Ferretti están claros. Entre tanta revoltura y un convencimiento errado, como decir, según Ferretti, que Tigres en Mazatlán “hizo todo para ganar” y que el empate sobre el final no generó “ningún problema”, es un atropello a la razón. Incluso, a la del mismo plantel.

Y eso de que “no necesita variantes” un equipo estancado en el tiempo, es otro caprichoso mensaje de Ferretti en esa permanente búsqueda de distorsionar lo obvio y desafiar el abucheo virtual y el creciente descrédito popular.

Twitter @Mario_Sanchez1

    

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