Daniel Rangel

ADIÓS, GOAT

Jueves 05 de noviembre de 2026

Antes de su irrupción, vestir la camiseta de Portugal era un ejercicio de actitud resignada, una historia de talento disperso y derrotas. Cristiano Ronaldo cambió el mapa del futbol de su país, transformando la mediocridad en una ambición. 

Con su partida de la selección a los 41 años de edad, no solo se retira el máximo goleador histórico de Portugal y de cualquier selección nacional con 146 goles, sino el hombre que obligó a una nación entera a mirarse al espejo y sentirse capaz de dominar el mundo.

Durante más de dos décadas, la Seleçao fue un reflejo de su propia ética de trabajo. Levantó la Eurocopa de 2016 y dos veces la UEFA Nations Leagues como el clímax de una gesta colectiva que saldó la deuda de sus antecesores como Figo o Eusébio, borrando los viejos complejos lusos. 

Acumuló marcas imborrables, como el único jugador en la historia en anotar en seis ediciones distintas de la Copa del Mundo, rozando un título global que, pese a su empeño, nunca terminó por alcanzar.

El impacto popular trasciende en la memoria de varias generaciones que crecieron viéndolo desafiar los límites. Quienes lo acompañaron en el trayecto entendieron el juego desde el rigor y la fe, encontrando en su figura la prueba de que se podía conquistar el planeta entero.

El adiós deja un vacío y una salida marcada por el eco mediático que acompaña a las leyendas de su estatura. El vestuario portugués continuará su marcha con nuevas generaciones de talento, pero ya sin el líder que convirtió el sufrimiento en gloria.

Para millones de aficionados, el debate sobre su sitio en la historia está asegurado, se marcha un competidor con virtudes que fue, para muchos, el mejor del mundo.

Queda ahora el habituarse a un futbol sin su presencia con la casaca lusa, pero su legado más perdurable será que transformó la mentalidad de toda una selección y de cada amante del futbol que aprendió, viéndolo competir, que ningún sueño es demasiado grande cuando se persigue con obsesión.

Histórico

Daniel Rangel