VIERNES 27 NOVIEMBRE, 2020

La promoción no es la misma

Jueves 19 de noviembre de 2020

De Alison González no se habla igual que otras porque está en el Atlas. La historia de un equipo castigado en la rama varonil repercute, como no queriendo, en el éxito que la de Tepec tiene en la Liga Femenil, cuando no tendría que ser así.

Estuviera en el América o Chivas ya se le hubiera inflado de que merece estar en un equipo de Europa, pero le tocó brillar en un club más modesto que entendió la manera de jugar, de componerse como un grupo y de sobreponerse de las etiquetas que carga el distinguido y siempre criticado cuadro rojinegro.

González no tiene el reconocimiento que se merece y es por lo mismo que necesita tener un torneo de ensueño como el presente para que se le empiece a considerar o figure entre las pláticas de los medios y aficionados, como si fuera necesario comparar a cada rato a las goleadoras habituales para ponerla en la posición que debe de estar. Es, a este ritmo, el futuro de la Selección y no pasa de ser "la delantera del Atlas". ¿Por qué?

Tiene 45 goles, promedia siete por torneo, es titular y sólo tiene 18 años. Fernando, su técnico, ha sido muy claro para referirse a ella como una jugadora muy importante en los resultados y, en modo profesional, no es recurrente en aceptar que muchos de los partidos salen a consecuencia de su labor. Está claro, no es el mensaje político correcto, pero es una realidad por lo que aporta.

Atlas tiene a la segunda mejor ofensiva del semestre en González a la máxima goleadora (17), pero a la que más ha rematado (71). El equipo juega para ella, sí, pero también es ella quien figura con balones muertos o jugadas inesperadas.

Necesita estar en un equipo importante para que se le crea importante. Estuvo en Tigres cuando el club apenas daba sus primeros destellos, siendo campeona y subcampeona, sin los números que ahora la distinguen. Dio un paso al costado para renovarse y el tiempo se lo pagó como un regalo. Es momento de creer en el talento juvenil porque lejos de esconderse, busca abrirse su propio camino desde abajo para crecer.

Todos sabemos que en la academia hay un conflicto grave para hacer jalar al equipo varonil y es por eso que hay que valorarlo de manera distinta con el femenil, conocer quiénes sus piezas claves, sobre qué columna están parados y hacia dónde van. Atlas nunca ha sido grande, pero puede empezar a intentarlo si sigue el camino y estilo que las tiene donde ahora con las mujeres. Su aporte al torneo le hace mucho bien, pero se le suele castigar por no ser popular.

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