JUEVES 23 SEPTIEMBRE, 2021

Pateó la dictadura

Lunes 05 de julio de 2021

Miguel Herrera llegó a Tigres con ganas de distanciarse del modelo Ferretti, no sólo en lo conceptual, futbolísticamente hablando, sino en las formas: una conducción más plural, abierta y apasionada supone ser más transparente en el vestidor y en el mensaje que ofrece a la tribuna.

Herrera también sabe dónde está parado. Uno de los equipos más mediáticos del torneo es un nicho natural que se acomoda a esa necesidad del técnico de estar siempre en boca de todos. En Tigres no ocupará de un gran esfuerzo para trascender como “figura” del equipo.

En sí, Tigres será Herrera y once más. Sin “preferidos”, sin becados, sin jerarquización y donde jugará aquel que esté a la altura de las necesidades de ocasión. Sin dictadura y con una estimulante competencia interna que ilusione a los más jóvenes o a los que han sido postergados por caprichos en el ciclo anterior.

Además, Herrera conoce a los regios y sabe por dónde entrarle. Como en esta región la seriedad aburre, él sabe que cualquier cosa que haga es nota y más si hay frivolidad de por medio.

El entrenador también sabe que sus decisiones tendrán una enorme repercusión en una ciudad ávida de información de futbol. Herrera, cuando pueda, las va a dar. Los baños de pueblo son una norma en su manual de conducta profesional.

Herrera no es de esconder temas que pueden magnificar su figura. No le molesta decir quiénes van a jugar el fin de semana, por ejemplo, ni tampoco es tan formal como para desairar una entrevista banquetera. Donde hay un micrófono que le espera, hay una respuesta de lo que sea. El tema es que lo dejen hablar.

No hay dudas de que Herrera vino a cambiar la dinámica de un equipo que con Ferretti era extremadamente rutinario y conservador donde, además, fungía como un club de amigos. Sólo los titulares importaban; los demás estaban de relleno.

Ahora, se supone que no será así. De hecho, los mismos directivos han reconocido que no se vale invertir en jugadores para que se coman años de banca y se devalúen. Eso ya no amarrará a Tigres y el derecho a jugar lo tendrán todos: Vargas y Zelarayán, entre otros, hoy estarían más que agradecidos con la igualdad de competencia que proponen Herrera y sus jefes.

Lo único que falta conocer es su grado de tolerancia a las críticas, que las tendrá y más frente a una industria periodística regia cargada de adrenalina combativa.

Esa reacción o no es lo que definirá su conducta profesional. Esta semana los felinos comenzarán a jugar, y Herrara llegó para abrir las puertas que tenía clausuradas Ferretti. Esperemos que su temperamento no le obligue a cerrarlas otra vez para ser más de lo mismo.

    

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