¿ETERNO REVULSIVO?
Viernes 23 de enero de 2026
Adriana Iturbide es, quizá, uno de los casos más incómodos dentro de Chivas Femenil, porque obliga a mirar de frente una contradicción que se sostiene desde hace ocho torneos: una futbolista que responde cuando juega, que tiene números que respaldan su impacto, pero que nunca termina de encontrar un lugar real dentro del XI titular.
Desde su llegada al cuadro rojiblanco, Iturbide vivió instalada en la intermitencia. Minutos contados, apariciones esporádicas y un rol casi permanente de revulsivo, cuando no de espectadora.
Cada torneo parece iniciar con la promesa tácita de una oportunidad que rara vez llega. Y aun así, cuando se le da espacio, responde. Goles, movilidad, lectura de juego y una capacidad clara para influir en el marcador, incluso con poco tiempo en el campo. No es casualidad; es consistencia desaprovechada.
La sensación, difícil de ignorar, es que Adriana Iturbide no termina de ser del gusto del director técnico, Antonio Contreras. No por falta de argumentos futbolísticos, sino por decisiones que se repiten jornada tras jornada, como pocos minutos, ingresos tardíos e incluso la ausencia total de participación. El mensaje es claro aunque no se verbalice: no es una prioridad dentro del proyecto, pese a lo que dicta el rendimiento.
El Clausura 2026 vino a subrayar aún más esta incongruencia. Con un arranque prometedor, Iturbide hizo exactamente lo que se espera de una delantera que quiere competir por un puesto: marcar diferencia. Dos goles en las primeras jornadas —uno ante Santos y otro frente a Querétaro— la colocan, hoy por hoy, como la máxima goleadora de Chivas Femenil en lo que va del torneo. En un equipo que algunas veces batalla para encontrar contundencia, ese dato no es menor.
Lo de Boyi no es solo una buena racha; es una declaración. Un recordatorio de que está ahí, de que quiere pelear, de que aspira a ser algo más que una solución de emergencia. Su rendimiento plantea una pregunta incómoda: ¿qué más tiene que hacer una jugadora para ser considerada titular indiscutible?
Chivas Femenil presume identidad, procesos y meritocracia. Casos como el de Iturbide ponen a prueba ese discurso. Porque si los goles no bastan, si el impacto en cancha no es suficiente, entonces el debate deja de ser futbolístico y se vuelve estructural.
Adriana Iturbide está respondiendo con hechos. Ahora, la responsabilidad está del otro lado: decidir si este equipo realmente está dispuesto a premiar el rendimiento o seguirá dejando que una de sus futbolistas más efectivas permanezca, injustamente, en la sombra.
X: bachi_hm1994
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