VIERNES 21 JUNIO, 2024

"NO VOY A DIMITIR"

Jueves 14 de septiembre de 2023

Era cuestión de tiempo para que se confirmara la salida de Luis Rubiales de la Real Federación Española de Futbol. Si no era por renuncia, tenía que ser despedido. Pero este no es el final.

Esta dimisión no hay que verla como resultado de la presión social, por como lo hace ver el español. No es porque él se sienta atacado o perseguido, no es por las múltiples publicaciones de aficionados y medios, no es por las futbolistas que decidieron no jugar más para España, no es por la presión mediática... fue por sus actos. Punto.

Para hacer un recuento de lo que pasó, el ahora expresidente de la RFEF, hizo gestos obscenos cuando España se coronó campeón del mundo frente a Inglaterra y terminó con el beso no consensuado a Jenni Hermoso durante la entrega de medallas. Por la supuesta "efusividad" y "sin mala fe", dijo en un inicio.  

Hay que resaltar que durante los días siguientes Luis Rubiales cambió su discurso, buscó convertirse en la víctima y se dedicó a conseguir aliados; todo esto menos lo que realmente debía hacer: disculparse y aceptar que lo que hizo está mal. 

Una figura de poder, en este caso el jefe del jefe de Hermoso, no debería ni siquiera pensar en pedir un "pico" a un empleado. Sea o no sea en privado, él rompió todo protocolo y abusó de su poder en una situación que deja sin manos a cualquier persona. ¿Es tan difícil de entender?

Jennifer, apoyada por gran parte del mundo deportivo, tuvo la valentía de denunciar a una de las personas con más poder en el futbol europeo. Esto marca un precedente donde las mujeres ya dibujaron su línea. No se callarán ante el acoso.

Gianni Infantino, presidente de la FIFA, lo pidió: "Elijan bien sus batallas, elijan las peleas correctas. Tienen el poder de convencernos a los hombres, de lo que debemos hacer y lo que no". Dicho y hecho. Se acabó.

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