MUCHO MOVIMIENTO
Viernes 09 de enero de 2026
El mercado de fichajes previo al Clausura 2026 dejó una señal clara: la Liga MX Femenil ya no es un destino aislado, sino una pieza activa dentro del ecosistema del futbol femenil internacional, particularmente en su relación con la NWSL.
Los movimientos entre ambas ligas evidencian un intercambio cada vez más frecuente, que habla tanto del crecimiento del torneo mexicano como del interés que despierta en una de las competencias más exigentes del mundo.
En ese vaivén, varias jugadoras que llegaron a México bajo esquemas de préstamo de seis meses completaron su ciclo y regresaron a Estados Unidos. Casos como los de Lourdes Bosch, Bárbara Olivieri, Annie Karich y Jordan Brewster reflejan una dinámica que comienza a normalizarse: futbolistas que utilizan la Liga MX Femenil como un espacio competitivo para sumar minutos, experiencia y exposición, antes de reincorporarse a la NWSL con un bagaje más amplio.
A la par, otras jugadoras que dejaron huella en el futbol mexicano también dieron el salto definitivo al norte. Nicolette Hernández, tras un paso sólido con América, y Ayo Oke, quien se consolidó como una pieza importante en Pachuca, optaron por continuar su carrera en Estados Unidos, siguiendo el ejemplo de Rebeca Bernal y Lizbeth Ovalle.
Sus salidas no solo confirman la calidad del trabajo realizado en México, sino que posicionan a la competición como una vitrina capaz de proyectar talento hacia escenarios de máxima exigencia.
El flujo, sin embargo, no es unilateral. Uchenna Kanu es un ejemplo de ello. La delantera regresó al futbol mexicano para reforzar a Cruz Azul luego de su experiencia en la NWSL, reafirmando que la Liga MX Femenil también es un destino atractivo para futbolistas con recorrido internacional.
A su vez, el caso de Grace Chandra, quien se convirtió en jugadora de Querétaro tras su paso por el Orlando Pride, refuerza la idea de un intercambio constante que enriquece a ambas competencias.
Más allá de nombres propios, lo relevante es el mensaje de fondo. La relación cada vez más estrecha entre Liga MX Femenil y NWSL eleva el nivel competitivo, diversifica perfiles y estilos, y obliga a los clubes mexicanos a mantenerse en constante evolución.
En ese movimiento continuo, el futbol femenil en México no solo gana visibilidad, sino que se consolida como una Liga en crecimiento, capaz de dialogar de tú a tú con una de las más poderosas del planeta.
X: bachi_hm1994
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