Gilberto Galván

DIFERENCIAS CULTURALES

Miércoles 01 de julio de 2026

El Mundial 2026 está a la mitad de su ciclo de vida y hasta ahora ha dejado momentos que se quedarán para siempre en los anales de su historia. Ojo, incluso oposita para ser el mejor en muchas cosas: calidad de jugadores, juego colectivo y afición.

En el último apartado, tres países dieron cobijo a la competición más grande de la historia. Sí, con solo un juego más de Octavos de Final en la mesa, México cerrará su participación como sede, la mejor en voz de muchos que vieron juegos en los 3 países.

En Estados Unidos, al menos en Dallas y Houston, los partidos representaron tres cosas. La primera fue el cobijo para aquellos latinos que están solos o extrañan sus lugares de origen, el encontrarse con gente de su mismo pueblo fue un bálsamo para seguir su estadía por trabajo en estos lares.

La segunda es el desahogo de las enormes urbes de los hinchas, ya sea en el Fan Festival según corresponda u otros lugares. Por ejemplo, los japoneses alabaron el transporte público de Houston, pero la calificaron como una ciudad imponente y fría, algo como Tokio.

México como país no tiene la estructura urbana para soportar el peso mayoritario de una Copa del Mundo de estas dimensiones, pero ya fueran los sombreros de cartón volando por los cielos del Ciudad de México, las fiestas interminables entre hermanos aztecas y surcoreanos o bien, la decisión del pueblo regio de alentar a la selección que el Gobierno dejó de lado por una simple promoción… se dejó claro cuál de los tres anfitriones fue el mejor.

Aunque el galardón se lo lleve el país del mariachi, Estados Unidos buscará no quedarse atrás con los juegos grandes del Mundial. Que la justa sirva para ver grandes jugadores, tremendos planes de partido, las demostraciones de los hinchas más coloridos, pero tampoco se pierda el foco de la hospitalidad de los locales y los lazos unidos por un simple juego de 11 contra 11.

X: @quirino_galvan

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Gilberto Galván