Dali Guerrero

MONTERREY, DE ALTURA

Martes 30 de junio de 2026

Cuando se anunció que Monterrey sería una de las sedes del Mundial 2026, la pregunta era inevitable: ¿estaría la ciudad a la altura de un evento de esta magnitud?

Ahora que la Copa del Mundo terminó su paso por la ciudad, la respuesta parece clara: sí.

Más allá de lo que podemos destacar dentro de la cancha, Monterrey logró transmitir el ambiente que distingue perfectamente a un Mundial. Las calles se llenaron de camisetas de distintos países, el centro de la ciudad se convirtió en un punto de encuentro entre aficionados y el Estadio Monterrey recibió partidos con ambientes muy diferentes entre sí, pero igual de intensos.

Fue común encontrarse con seguidores de Japón, Marruecos, Suecia, Túnez, Sudáfrica y Países Bajos aprovechando su estancia para conocer territorio regio. Algunos llegaban por primera vez a México y, aun con las diferencias de idioma, siempre encontraban a alguien dispuesto a ayudarlos.

Los aficionados japoneses volvieron a dar un ejemplo al limpiar las tribunas después de su partido. Marruecos encontró en Monterrey una segunda casa y también se ganó el cariño de muchos aficionados regios. Quizá ninguna postal represente mejor esa conexión que la de los jugadores marroquíes besando la cancha del Estadio Monterrey tras conseguir su pase a los Octavos de Final.

Claro que no todo fue perfecto. Hubo momentos de mucha carga en la movilidad y detalles propios de un evento que mueve a miles de personas en cuestión de horas. Pero sería injusto reducir la experiencia a esos episodios cuando, en términos generales, la organización respondió.

También vale la pena reconocer a quienes hicieron posible que todo funcionara. Los voluntarios, el personal del estadio, los cuerpos de seguridad, los trabajadores del transporte, hoteles y restaurantes fueron parte de un engranaje que pocas veces recibe reconocimiento, pero que resulta indispensable para un torneo de este tamaño.

Una Copa del Mundo pone a prueba a la ciudad que lo recibe. No basta con tener un buen estadio; hace falta capacidad de organización, hospitalidad y disposición para atender a miles de visitantes que llegan con culturas e idiomas distintos.

Monterrey tenía un reto importante y, con sus aciertos, sus áreas de mejora y las postales que dejó para la memoria, terminó demostrando que podía cumplirlo. Ese quizá sea uno de los mejores recuerdos que deja esta justa, más allá de cualquier resultado.

X: @daliguerrero_

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Dali Guerrero