Betsy Hernández

SIN RESPIRO NI CONSUELO

Sábado 29 de noviembre de 2025

América Femenil vive días densos. No hay otra manera de describir el golpe anímico que significa alcanzar y perder cinco Finales bajo la misma gestión técnica. La era de Ángel Villacampa ha sido brillante en números, atractiva en estilo, pero emocionalmente desgastante.

Las Águilas vuelan, sí; pero aterrizan siempre a un paso del título. Y ese desgaste, después de otra caída, se nota. Está en los gestos, en el cuerpo técnico, en los silencios de las jugadoras y en el eco incómodo de un proyecto que juega bien, compite bien, pero no culmina.

El problema para el América no es solo la herida, sino el tiempo, o la ausencia del mismo, para procesarla. Porque cuando un equipo acumula golpes de esa magnitud, lo natural es bajar revoluciones, analizar, reconstruir sensaciones. Pero aquí no hay pausa ni margen para el duelo

De forma casi precipitada, el equipo tendrá que volver a ajustar los botines y entrar de inmediato a un escenario completamente distinto: el World Sevens Football, una competencia que está diseñada más para descolocar que para permitir introspecciones.

Y no hablamos de un torneo cualquiera. El World Sevens es, en esencia, una apuesta por revolucionar el espectáculo: partidos de 30 minutos, equipos de siete jugadoras, sin fuera de lugar, con música en vivo, shows, fan fest y una bolsa total de 5 millones de dólares en premios. 

Es una dinámica que favorece la explosividad por encima del orden, la improvisación por encima de la estructura y la adrenalina por encima del estudio del rival. Todo lo que América hoy no necesita, pero tendrá que asumir.

El certamen reunirá a ocho equipos provenientes de ligas altamente competitivas, divididos en dos grupos. En el sector del América aparecen rivales de nivel internacional como Deportivo Cali de Colombia, Nacional de Uruguay y San Diego Wave de la NWSL, lo cual ya representa un desafío considerable.

En el otro grupo se encuentran Flamengo (Brasil), Kansas City Current (Estados Unidos), AFC Toronto (Canadá) y, como si el destino viniera a echar sal a la herida, Tigres Femenil, su verdugo más reciente y la pesadilla recurrente del equipo. 

Por eso este torneo, más allá de lo futbolístico, funcionará como un auténtico termómetro emocional. No se trata solo de saber si América tiene la capacidad de adaptarse a un formato frenético y experimental; se trata de descubrir cómo respiran sus jugadoras, cómo se mira el cuerpo técnico tras otro golpe, qué tan fracturado o unido está un vestidor que dio todo sin recibir la recompensa final. 

El World Sevens no será un campeonato convencional: será un espejo. Y la verdadera pregunta para América Femenil no es si podrá ganar, sino qué reflejo está por encontrar.

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Betsy Hernández