VIERNES 27 NOVIEMBRE, 2020

Se ponen sus moños

Sábado 03 de octubre de 2020

Los opinólogos, analistas, comentaristas que cobran por hablar o escribir de fútbol están vueltos locos con el tema de la Selección Nacional, ese producto que regentean unos cuantos y al que atinadamente llama Roberto Gómez Junco: "La Gallina de los Balones de Oro".

Y no solo ellos, la raza que deja caer su forma de pensar en las redes sociales en forma indiscriminada y sin anestesia también está poniendo sus puntos de vista. Muchos, francamente descabellados, por decirlo de una forma elegante.

Algunos se lanzaron con los tacos por delante sobre los tobillos del Chapo Montes, quien fue convocado el año pasado a un partido, no lo metieron a jugar, se encabritó y prefirió desechar cualquier otro llamado. Nomás por sus huesos, dijo que le busquen por otro lado, que si quieren llamen a (lo que queda de) Marquito o algún otro todoterreno de su vuelo, que se les ocurra, pero él no va más.

Hiram Mier, un chavo que pintaba con un futuro enorme, en algún momento sufrió dos veces lesiones graves y volvió en excelente forma. Lo convocaron de nuevo y jamás respondió al llamado.

En León se quedaron atónitos porque no llamaron a Fernando Navarro, un chavo que Tigres compró al Atlante, lo trajo a comer banca dos años acá, se deshizo de él, para luego darse cuenta que es el jugador más plurifuncional de la Liga, que puede jugar de lateral, volante de contención, de enganche, extremo derecho, y cuando menos esperas, pisa el área como un atacante. 

En lugar de Navarrito llamaron a José Iván Rodríguez, un muy buen volante de recuperación, de los nuevos, para ya no tener que llamar al Burrito Jorge Hernández, a Antonio Ríos, a Jesús Zavala, o Jesús Molina, quien está en su mejor momento, pero no fue para dejarle lugar a chavos nuevos como Charly Rodríguez, el Nene Beltrán, Luis Romo y Luis Gerardo Chávez.

La bronca también se hizo por la polémica de que podrían convocar a extranjeros con una posibilidad más cómoda que hace elegibles a por los menos unos cinco importados, entre ellos Funes Mori.

Las mentadas y sombrerazos, como en la Lotería cuando juegan tus tías y se empadronan porque no llega La Chalupa, comenzaron a subir de tono. Carlos Albert, un señor que jugaba futbol en el Necaxa en los 60, luego lo vetaron por exigir que no los vendieran como costales de papas, criticó duramente que llamaran a Santi Giménez, que nomás porque es hijo del Chaco, dijo.  Albert fue muy criticado porque para mucha raza el chavo se ganó su lugar... 

Y ya lo bueno vino cuando Chivas y América se pusieron los moños y decidieron que no todos sus jugadores fueran a Europa, porque les harán falta acá... 

Digo... eso lo pudieron negociar antes, ¿no?...

Si hubieran puesto una cifra fija -máximo- de jugadores de cada equipo que pudieran ser convocados para no afectarlos en la Liga local, no hubiera pasado esto.

Ya poco antes, el polémico Piojo Herrera culpó al trabajo del Tata Martino porque su arquero Memo Ochoa regresó lesionado de la concentración nacional, algo que Martino rechazó.

El Piojo que quisiera ser siempre el niño del bautizo, es muy explosivo, ya lo sabemos. El mismo jugador puede explicar que no lo hicieron trabajar extra o más pesado que en su club, si no es un niño.

Al final, a quien tiene que pedirle explicaciones el DT americanista es a su preparador físico Gilber Becerra, porque tienen dos años que jamás han podido tener su plantel completo. Por lo menos unos cinco o seis siempre están en el taller de enderezado y pintura.

Los más curioso es que el preparador físico en jefe de la institución es el profe Pepe Rangel, de la mera colonia Nueva Madero de Monterrey, un profesional con más de 35 años de experiencia en la materia y los problemas ahí siguen, pero ahora resulta que la culpa la tiene Martino... mira que jodones.

Contra Guatemala, el Tri fue muy práctico, no se cansaron de tocar, marear a los chapines y luego matarlos de tres lances fulminantes que exhibieron el nivel del rival; al segundo tiempo tiraron hueva, se agrandaron, comenzaron a cascarear, a fallar pases y a fallar y fallar. Luego entraron dos o tres más que no hicieron diferencia ni dinamitaron el partido que entró en una etapa de bostezo hasta el final.

Los de Tigres y Rayados, muy bien, excepto cuando volvieron a hacer correr la pelota muy lentamente (los dos Rodríguez) y a hacerse predecibles. La sorpresa, ver a Romo de contención, luego de media punta, y al final de líbero. Raro.

Vamos a ver ahora como les va contra los holandeses. Ahí sí va a ser otro nivel de exigencia. 

Que venga pues la función...

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