JUEVES 23 SEPTIEMBRE, 2021

Tigres pide paciencia

Lunes 12 de julio de 2021

Los aficionados de Tigres se han acostumbrado a las contrataciones mediáticas, a los nombres propios, a exigir figuras y a presumir cada semestre un equipo de "estrellas" porque así le vendieron el "modelo Tigres" durante una década.

Sin embargo, el modelo en cuestión tuvo éxitos y fracasos. A la luz de los títulos se escondió un problema que puede que lo tenga Herrera ahora: la falta de una renovación oportuna obliga en la actualidad a acelerar procesos, sobre todo en la promoción de jóvenes al primer equipo.

En aquel modelo de las "bombas y confetis" se aprovechó el talento de contados extranjeros, pero también se ha desperdiciado a un gran porcentaje de "refuerzos" que pasaron de noche sin oportunidades y se ultra minimizó a los chavos, a quienes sólo se les utilizaba por obligación y no por convicción.

Tigres ha perdido en el camino a decenas de juveniles, a quienes se les bloqueó el futuro y terminaron en clubes del ascenso o, en el peor de los casos, mendigando en Ligas menores hasta desaparecer del mapa. Mientras que para una parte de Tigres fueron 10 años ganados, para muchos jóvenes fue una "década perdida".

Con Herrera, los hinchas tendrán que tener paciencia. El propio técnico lo subraya cada vez que tiene la oportunidad de externar su idea: no jugará el "nombre", sino el que demuestre estar a la altura de las necesidades. En un ciclo que pinta mucho más democrático, se supone que los cambios le demorarán más a Tigres llegar a su nivel óptimo y competente.

En los últimos amistosos (frente a Chivas y América), muy flojos, Herrera hizo pruebas de todo tipo y en todas las líneas. Ya avisó, por ejemplo, que jugar con dos contenciones no es su mejor opción para ocupar una zona que la prefiere más dinámica, con volantes interiores que ocupen espacios ofensivos.

No será fácil cambiarle el chip a muchos jugadores adaptados a funciones más posicionales que enraizaron durante la era Ferretti. Ese detalle no es menor y es por eso que el cambio se traduce en desesperación, sobre todo para los aficionados, cuyos tiempos son muy diferentes a los que pide el cuerpo técnico.

Tigres está sufriendo una metamorfosis futbolística y no será sencillo para nadie. La paciencia en un futbol cada vez más demandante de resultados se traducirá seguramente en desesperación, y a Herrera, afortunada o malamente para él, le tocó ser el conductor en tiempos de renovación con todos los riesgos que ello implica.

Bajo esta idea de darle espacio a la cantera, es obvio que el reacomodo de piezas será estresante. Quizás el plan no sea malo, la fórmula tampoco, pero el punto está en medir el umbral de aguante, sobre todo el de la tribuna.

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