MARTES 23 JULIO, 2024

Un futbol que pide auxilio

Miércoles 15 de noviembre de 2023

América ha sido el mejor equipo de la Fase Regular, pero nada le garantiza que pueda ser campeón. Su peor rival es el formato del futbol mexicano, ese que está pensado en favor de la economía de la Liga y no en el mérito de los equipos.

A los creadores de esta ridícula disputa asimétrica no les interesa el buen futbol, sino el mejor negocio. En un torneo donde da lo mismo sumar 40 puntos que 20, no hay atracción que valga.

Es mentira que con más instancias decisivas se aviva la competencia, sino todo lo contrario: se fomenta la mediocridad porque pierde valor el esfuerzo de los mejores y se premia a los peores.

Una gran campaña en el torneo regular termina siendo una anécdota. Hay numerosos ejemplos de equipos que se partieron el alma para ser líderes y no les ha servido absolutamente de nada. Han sufrido en la cancha, una injusticia trabajada en un escritorio.

El sistema de Liguilla siempre ha sido una instancia arbitraria condicionada a dos resultados. No necesariamente el “matar o morir” de una serie refleja la verdad.

En todo caso, lo que pone en juego es el fracaso. La Liguilla genera más morbo que satisfacciones, estimula a los equipos más flojos y suele humillar a los más fuertes.

En pocas palabras, la Liguilla es un chiste, pero no conforme con eso, los directivos le siguen sumando adornos a un formato tan vetusto como injusto.

Hasta hace poco era el Repechaje, otra burla, porque le pagaba con una chance más a los que futbolísticamente habían decepcionado.

Con el método del Repechaje, 12 de los 18 equipos tenían posibilidades de salir campeón. Sólo en México existía tamaña oferta de candidatos para llegar al título.

Ahora se sacaron de la manga un “Play In”, otro garabato reglamentario para darle oportunidades a equipos de menor jerarquía de colarse en una Liguilla.

El “Play In” es un Repechaje más cortito. Participan de una eliminación directa, cuatro equipos para ver quién ocupa los dos últimos lugares de la Liguilla. Como no saben qué hacer para seguir vendiendo, revolvieron un poco la misma sopa.

Los mejores descansarán un rato y perderán ritmo. El séptimo y octavo entrarán a la Liguilla con la intención de eliminar a los de arriba y poder colarse en una posible Final. Nada descabellado.

Esto se da porque el torneo mexicano es muy generoso y su sistema de competencia lo está haciendo cada vez más mediocre. Obliga a los equipos a ser temerosos y mezquinos en instancias decisivas. La “tablita” tiene más valor que el juego. Todo se abarata.

Como tampoco hay descensos, la Liga MX entró en la cómoda de despuntar el vicio durante algunos meses y luego volver a empezar. Todo lo que se logre es ganancia pura y si te va mal, no pasa nada: se paga y ya.

Con esta dinámica y las ocurrencias, lo único que se consigue es naturalizar lo ordinario y da como resultado un torneo menos competente. Ni siquiera las enormes inversiones en un futbol exageradamente sobrevalorado alcanzan para compensar la atracción perdida.

X: @Mario_Sanchez1

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