MIÉRCOLES 28 SEPTIEMBRE, 2022

¿Y el Príncipe?

Sábado 06 de agosto de 2022

A pesar de que algunas críticas siguen rondando en el aire del campamento de Tigres, parece que todo es miel sobre hojuelas. No es para menos, el equipo está posicionado en el primer lugar de la tabla general con 15 puntos de 18 que disputaron, producto de haber ligado cinco triunfos en fila, son de los mejores ataques y la defensiva ha mejorado sustancialmente, a solo haber aceptado cuatro goles.

Sin embargo, existe un tema que no genera mucho ruido en el ambiente auriazul y es Florian Thauvin. El francés está actualmente fuera de actividad por una lesión y aunque ha venido aumentando la intensidad en su recuperación, la verdad es que se ha quedado corto en rendimiento respecto a lo que se esperaba cuando llegó.

Dueño de una zurda educadísima, la verdad es que Flo tiene la calidad suficiente para robarse la Liga. Quitemos los tópicos del 'Campeón del Mundo' y situémonos en su contexto, jugador ágil y de buena técnica individual, asistidor y con capacidad de definir, no regateador.

Lo cierto es que desde aquel caluroso día de junio, con uno de los mejores recibimientos que recuerde en el último lustro en Monterrey para un futbolista, Thauvin se ha quedado corto y ha resultado frágil. Puedo contarle más lesiones que goles en Tigres (seis). En su tercer torneo, el ex Marsella ha adquirido la responsabilidad de tomar progresivamente la batuta de su 'hermano mayor' André-Pierre Gignac. Por supuesto, debe entenderse como tomar el mando en talento, en ser el hombre diferencial, no esperar los mismos goles que Dedé.

No, no lo conozco desde que llegó a la Liga MX. Lo vi jugar con el Olympique y de verdad, es un formidable jugador, los gestos técnicos que ha regalado en sus 32 encuentros con los felinos a las órdenes de Miguel Herrera son tremendos porque, inmediatamente, es palpable que está por encima de la media azteca.

Sin embargo, mientras siga siendo inconsistente, no podrá adueñarse del estandarte tigre, mucho menos dominar el campeonato mismo. Para un jugador de su talla, es imperdonable que su recuerdo más grato sea un gol que discuten si fue tiro o centro en un Clásico de temporada regular. La presión ha sido tibia, pero si no aparece, aumentará drásticamente (debería).

Es hora de que el Príncipe decida si quiere la corona del Rey de San Nicolás... o no.

Twitter: @quirino_galvan

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