MIÉRCOLES 28 SEPTIEMBRE, 2022

Regios sin pizarra

Domingo 18 de septiembre de 2022

En Monterrey, el futbol se tiende a ver de una forma diferente en comparación con el resto del país, para bien y para mal. Tigres sucumbió ante Puebla siendo gris, apático y cuando la sangre por fin le llegó, le expulsaron a dos (ocho en el torneo) y perdieron la cabeza.

Hace algunas semanas, Jesús Gallardo le otorgó a Rayados una victoria en la frontera que no merecía. Fue un juego muy trabajado, pero igual, carente de ideas. Los de Vuce pueden adolecer de eso: cuando el protagonismo le exige algo más que heavy metal y correr, el tocadiscos se detiene y aparecen los problemas para fluir.

Ambos conjuntos tienen lo que me gusta llamar 'seguros de gol'. Su dinero les provee, semestre con semestre, de elementos diferenciales (algunos, solo en teoría), esos que cambian el rumbo de un cotejo con uno o dos chispazos de calidad. El futbol es un deporte tan simple y, a la vez, tan complejo, porque otorga el escenario ideal para que cualquiera pueda desacreditar a un DT con mucha experiencia, así como algunos personajes de la pelota se creen intocables.

¿A mí? Me gusta entenderlo como un juego de roles en lugar de posiciones. Porque un equipo puede poner frente a un rival con un 4-3-3, pero en él, encontrar variables como un falso 9, la interiorización de sus extremos para liberar carriles a laterales, uno más alto que el otro y dejar tres zagueros en el fondo, todo adaptado –al menos, así debería ser- a las características de tus futbolistas.

Si a Rayados no le permites correr y a Tigres encontrar carriles centrales con libertad para sus interiores o sus extremos no andan en un buen día, el plan se atasca.

Sin Funes Mori, Vucetich hace que su equipo dependa de las galopadas furibundas de Rodrigo Aguirre o Germán Berterame, que Ponchito González sea diferencial en el último tercio o que Maxi Meza encuentre algún desborde y un buen centro.

En San Nicolás, Gignac ya no es el mismo que podía picar 30 metros, tienes que acercarlo al área y si Sebastián Córdova se le arrincona, Luis Quiñones tiene la cabeza en otro lado y, a la postre, Nahuel Guzmán no es factor a favor, los centrales sufren en los duelos individuales y el equipo se rompe.

Habría que analizar un poco más el contexto y dejar de lado polémicas absurdas sobre Florian Thauvin, sobre el propio Mellizo, que hacen daño al espectador y entre espectadores. Los regios son grandes conjuntos, con buenos ratos de futbol (a su manera), pero que falta un extra cuando el Plan A o B no están saliendo, yo mismo he elogiado algunas actuaciones puntuales, por ejemplo: el 5-1 albiazul al León en la Fecha 7 o el 3-1 felino a Toluca de la Jornada 13.

El problema es la constancia y los elementos que llegan a faltar (llamados a Selección, desgaste físico, lesiones, expulsados) no permiten la continuidad deseada. Concluyendo, tratemos de ver más allá de los resultados, dirijámonos a las vías, a cómo se consiguieron, sean felices con los goles y disfruten la victoria, pero cuando se pierda, que al menos, haya un intento de salir del que para llegar al por qué… Y que no les llenen la cabeza con basura sensacionalista.

Twitter: @quirino_galvan

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